Las sucesivas genuflexiones de «LaNación» ante el gobierno a cambio de leyes que le salven sus deudas y le hagan presión ante jueces para que no investiguen capitales oscuros en su grupo directivo -estaría probado judicialmente, aunque no se le da curso, que provienen del narcotráfico- restan día a día lectores al diario más que centenario que fundó Bartolomé Mitre.
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Ya se hizo bastante repetido que los números de venta de ejemplares de «LaNación» en la Capital Federal (y agrega poco en el interior del país) se coloquen por debajo de 100.000. Por ejemplo, el 2 de enero vendió sólo 87.330 ejemplares y el 4 de enero, 95.247 entre las últimas cifras conocidas. «La Nación» no tiene suscripciones directas y sólo vende en quioscos.
Por su caída, la semana pasada «La Nación» publicó una autoencuesta falseada donde expresa números que «le fueron revelados a 'La Nación'» (sic) y que serían de un desconocido encuestador Ernesto Kritz, « especialista en economía laboral» (?) y ex asesor del presidente Raúl Alfonsín.
Según Kritz, 100 «líderes de opinión» ( incluye periodistas) consideran que «La Nación» «es el mejor medio», sólo 19 lo califican así a «Clarín» y 6 a Ambito Financiero. Pone a nuestro diario superado por los « líderes de opinión» inclusive por «El Cronista Comercial», un medio que no pasa los 4.000 ejemplares y se vende sólo en Capital Federal. Como encuesta, además de falsa es burda. Pero tiene una explicación: el improvisado encuestador de medios Ernesto Kritz es miembro del consejo directivo del diario de capitales españoles «El Cronista Comercial». Es obvio que tiene que falsear en contra de Ambito Financiero (ayer el «imparcial» Kritz firmó una nota en ese diario español, sin ningún escrúpulo).
«La Nación» tiene largo complejo con Ambito Financiero porque informa mejor, no hace negocios ni gestiona leyes con el gobierno. Lo supera en ética y tampoco está asociado al Estado, lo cual le permite real libertad de opinión y no tener que pedir disculpas a «Clarín» por haber hecho un reportaje a un funcionario como Julio Bárbaro.
El mencionado Kritz cita como una variable de medición para tales insólitos números suyos «la cantidad de veces que los líderes de opinión mencionaron a cada diario» y allí habría sobresalido «La Nación». ¿Habrá medido el seudo encuestador si eran «menciones» con satisfacción o improperios por sus genuflexiones? Es un dato clave.
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