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11 de diciembre 2009 - 13:44

"Pensé que no vería más a mis hijas"

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El colectivero de la línea 60 que fue víctima de un brutal asalto, en el marco del cual le cortaron un dedo de una mano con un hacha, dijo que en ese momento pensó que "no iba a volver a ver" a sus tres hijas, y reclamó que las autoridades "hagan lo que tienen que hacer" para enfrentar a la delincuencia.

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"Tengo la certeza de que es cada vez más difícil salir a trabajar. Cuando uno sale, piensa si va a poder volver. En cuanto no se muevan o no hagan lo que tienen que hacer, va a ser cada vez más difícil", sostuvo Fabián Verón, de 41 años, casado y padres de dos nenas de 9 y 4 años y una bebita de sólo un mes de vida.

Tras el salvaje episodio del cual fue víctima ayer por la madrugada, cuando llegó manejando un colectivo hasta Escobar, Fabián se encuentra ahora recuperándose en su casa de la localidad de Avellaneda, luego de que le dieran el alta.

Al recordar el momento por el que atravesó cuando los delincuentes lo atacaron, el chofer admitió: "Se te cruzan muchas cosas por la cabeza. Una de ellas es que no vería crecer a mis hijas, no terminaría de criarlas, educarlas y de darles un estudio. Pensé que se me terminaba la oportunidad de vivir".

El conductor, en declaraciones televisivas, sostuvo además: "Nunca me imaginé que me iban a cortar un dedo. Después que me hicieron eso, me sacaron las llaves (del colectivo) y se bajaron. Yo salí corriendo y empecé a patear las puertas de las casas. Quería que me llevaran al hospital, porque me sangraba mucho la mano".

Dijo que los tres delincuentes que lo atacaron se enfurecieron cuando se dieron cuenta que no tenía la llave para poder abrir la máquina expendedora de boletos.

"Uno más grande le repetía a otro: `hacelo y nos vamos`. Y eso de `hacelo` era que me cortaran el dedo", explicó el chofer.

Sobre los episodios de inseguridad registrados en distintos puntos del conurbano y de la Capital, Verón señaló: "Cuando uno sale a trabajar, piensa si va a volver. Yo le doy un beso a mis hijas porque siempre pensás que puede ser el último, por todo esto que vivimos".

En tanto, acerca del episodio que vivió ayer, el chofer contó que cuando subieron dos pasajeros en la zona de Pacheco "con una lata de cerveza cada uno" y después otro más se dio cuenta de que lo "iban a afanar".

"El último que subió se quedó en el asiento de adelante. Después bajaron los demás pasajeros y ellos se quedaron dormidos o se hicieron los dormidos. Cuando llegamos a Escobar fui a despertar a uno, y cuando me moví para despertar a los otros, el primero me mostró un arma. Me dijo que iban a romper la máquina y me quedara tranquilo", relató.

Pero los delincuentes, al darse cuenta de que no podían llevarse el dinero de la venta de boletos se pusieron nerviosos, le pegaron y "sacaban cosas de un bolso", como para intentar romper la máquina que contenía las monedas.

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