22 de febrero 2005 - 00:00

Pese al affaire, no se elevó nivel de alarma

Aunque es notable una importante presencia de personal de seguridad privada -que en general contratan las grandes líneas aéreas-, el Aeropuerto Internacional de Ezeiza parecía ayer el mismo de siempre.

El escándalo de las valijas de Southern Winds no produjo grandes cambios, al menos en lo que respecta a los pasajeros y a quienes paseen por los sectores de acceso público. No hay controles manuales en la puerta de ingreso a la Terminal A (vuelos internacionales) ni en la Terminal B (vuelos de cabotaje e internacionales).

Los pasajeros despachan sus valijas sin demoras en los mostradores mientras los vigilan silenciosas las 159 cámaras del sistema cerrado de seguridad que hace ya un par de años se inauguró y que por almacenar hasta 35 días de video podría ser un instrumento clave para destrabar la investigación del tráfico de drogas. No se ha elevado el nivel de alarma de seguridad. Se continúan embalando con plástico de seguridad las valijas a pedido del público y entre la gente caminan efectivos de la PAN. Es otra la historia que se vive en el edificio donde se encuentra la Dirección Nacional de la Policía Aeronáutica. Allí hay efectivos en la puerta, reuniones, bastante movimiento. Esto último llama la atención de algunos viajeros, que se preguntan cuál será el futuro de los controles en Ezeiza. Si se pregunta acerca de la seguridad, se obtiene la inmediata respuesta de que «nada cambió». En realidad, existe un intenso proceso de reestructuración y de nuevas medidas que no son aún visibles y que a tres días de la intervención de la PAN han comenzado a instrumentarse. (Ver vinculada)

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