Londres (EFE) - Una fuerza de elite británica secuestró a cientos de científicos, técnicos y empresarios alemanes justo antes del final e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial y los puso a trabajar para distintos departamentos del gobierno británico e incluso en la empresa privada.
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Eso es lo que se desprende de documentos desclasificados a los que ha tenido acceso el diario británico «The Guardian» y que muestran que en muchos casos esos alemanes no colaboraron voluntariamente con los vencedores, sino que fueron obligados.
Como parte de un programa similar, señala el periódico, numerosos empresarios alemanes fueron supuestamente obligados a viajar al Reino Unido para ser interrogados allí por sus rivales comerciales y ser internados en el caso de que se negasen a revelar sus secretos. Esto es algo totalmente novedoso.
Aunque se sabe desde hace tiempo que muchos científicos alemanes colaboraron con Estados Unidos y Gran Bretaña después de la guerra, se cree que en su mayoría viajaron libremente a esos destinos atraídos por la promesa de buenos salarios.
Sin embargo, los documentos ahora desclasificados demuestran que más de dos años después del cese de hostilidades, las autoridades británicas seguían sometiendo a los alemanes a un programa de «evacuación forzosa». Y ahora se revela que también los empresarios eran víctimas de esa política.
El plan británico consistía, según el periódico, en «saquear los activos intelectuales» de una Alemania próxima ya a la derrota para impedir que ese país pudiese volver a competir internacionalmente y utilizar de paso ese talento en beneficio propio.
Los agentes británicos se presentaban normalmente sin avisar en casa del alemán y se lo llevaban, muchas veces en medio de la noche, algo que «recuerda mucho los métodos de la Gestapo (policía secreta hitleriana)».
La información sobre esos programas está contenida en documentos guardados en archivos del ministerio británico de Asuntos Exteriores marcados como «top secret» (máximo secreto) a los que ha tenido acceso el diario.
Los documentos muestran cómo una estrategia destinada a descubrir los secretos militares de los nazis en Europa para ayudar de esta forma al esfuerzo militar contra Japón en Asia se convirtió rápidamente en una campaña de guerra fría tendiente a impedir que los activos científicos e industriales alemanes pasaran a los soviéticos.
Esto ofreció a su vez al Reino Unido una oportunidad de oro para explotar los conocimientos científicos y técnicos del país derrotado a fin de dar un fuerte empujón a la propia industria británica.
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