La ceremonia de entrega de varios vehículos por parte de los Estados Unidos para la lucha contra el tráfico de estupefacientes sirvió ayer para exorcizar cualquier relación del gobierno nacional con el caso de la aerolínea Southern Winds. El gobierno de EE.UU. donó ayer 11 vehículos a la Gendarmería, la Policía Federal y la Aduana para ser utilizados en tareas de reconocimiento en la lucha contra las drogas. Al acto en la explanada del edificio Centinela asistieron el ministro de Justicia, Horacio Rosatti; el embajador norteamericano, Lino Gutiérrez; el secretario de seguridad, Alberto Iribarne; el jefe de la DEA (Drug Enforcement Agency), Anthony Greco, vestido con un traje color caqui de inevitable observación; el director de la Gendarmería, comandante general Pedro Pasteris, y el subjefe de la Policía Federal, comisario general Jorge Oviedo. Llamó la atención que la Prefectura no fue parte de los agraciados por la voluntad de cooperación estadounidense.
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La donación, tan sólo un gesto o señal política, acorde con la magnitud de los recursos que puso en juego EE.UU. (11 automotores con un valor total estimado de 130 mil dólares), no deja de contrastar con los escarceos de la Justicia para aclarar la conexión que llevó más de 60 kilos de cocaína al aeropuerto de Barajas en Madrid, a través de la empresa Southern Winds. Informate más
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