Ariel Strajman reconoció ayer la casa del barrio porteño de Parque Chas donde fue torturado y mutilado durante sus dos días de cautiverio en octubre de 2002, en una inspección ocular ordenada por el tribunal oral que juzga a nueve de sus secuestradores, integrantes de la denominada «banda de los patovicas», según informaron fuentes judiciales.
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Durante el procedimiento, el joven sufrió momentos de mucha tensión, al punto que apenas llegó se negó a bajar a un sótano donde lo mantuvieron encerrado durante las primeras horas de su cautiverio, aunque finalmente accedió al pedido de los jueces. Se trata de una vivienda de la calle Holmberg 1295, en Parque Chas, propiedad de la familia Sommaruga, cinco de cuyos integrantes están siendo juzgados por el secuestro de Strajman. La víctima del secuestro reconoció la vivienda e identificó una cocina en la cual sus captores lo torturaron, lo quemaron con cigarrillos y con encendedores, lo insultaron y, finalmente, le cortaron la falange de uno de sus dedos.
Entre tanto, Strajman descartó haber estado secuestrado además en otras dos casas ubicadas en la calle Avalos al 1300, las cuales también pertenecen a la familia Sommaruga.
De acuerdo con la instrucción, Strajman habría permanecido cautivo en una casa de Avalos 1383, propiedad de María Esther Gottig, imputada en la causa. Luego surgió la hipótesis de que habría estado en otra vivienda de Avalos 1301, que pertenecería a la misma mujer y que ahora se encuentra alquilada, pero que en octubre de 2002 se sospecha habría vivido uno de los hijos de Gottig, Pablo «el Perro» Sommaruga, también acusado por secuestro. Sin embargo, Strajman no reconoció a ninguna de esas casas como el lugar donde pudo haber estado cautivo.
• Sótano
La sospecha es que Strajman habría estado en el sótano de la casa de Holmberg 1295 y que, en cierto momento, sus secuestradores quisieron despistarlo y lo sacaron de esa vivienda, lo llevaron vendado a dar una vuelta y lo regresaron al mismo lugar, aunque esta vez a la cocina, donde lo quemaron con cigarrillos y encendedores.
Durante la inspección ocular, los jueces a cargo del debate le pidieron a Strajman que se quedara descalzo -al igual que lo estuvo durante su cautiverio- para que pudiera reconocer los pisos del lugar. El muchacho identificó en la cocina una mesada donde, según dijo, se sentaron sus secuestradores para insultarlo y escupirlo, mientras él estaba tirado en el piso, amordazado y con las manos atadas.
Ahora se esperan las declaraciones de los expertos que identificaron a Adrián Sommaruga, Osvaldo Keroa y Diego Gastón Sibio en las escuchas telefónicas del caso.
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