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La pareja y su amigo, quienes pidieron máximo resguardo de su identidad porque aseguran que temen por la vida de ellos y de sus familias, explicaron ayer que persiguieron en un vehículo particular al autor de las sesenta violaciones, quien al parecer intentó despistarlos.
«Estaba con una gorra azul, un buzo negro con mangas blancas y de lentes», describió uno de los hombres en un intento por aportar pruebas que avalen el reclamo. Mientras que «(Como el Comando) no venía, lo seguimos de cerca pero con cuidado, hasta que apareció personal policial y así pudieron dar con él», continuó la mujer a poco de reiterar datos que los propios funcionarios provinciales difundieron minutos después de los hechos: «Vimos desde el auto cómo el violador se arrodillaba, decía algunas palabras a los policías y se pegaba un tiro».
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