Extrema tensión se vivía anoche en la capital cordobesa tras registrarse un violento motín en una cárcel donde hubo varios muertos, uno de ellos, un efectivo penitenciario. La gravedad de la situación -los internos amenazaban con matar a puñaladas a los guardias que mantenían como rehenes- obligó al gobierno nacional a prestar colaboración con Gendarmería.
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Al cierre de esta edición, y al tiempo que personal de Gendarmería rodeaba el penal, los presos mantenían el violento motín con al menos 25 custodios del Servicio Penitenciario provincial como rehenes, en tanto alrededor de 50 familiares se encontraban dentro del edificio (habían ingresado en condición de visitas) y se negaban a dejar los pabellones.
Entre los rehenes se encontraba el director del penal, Emilio Corso, mientras que un guardiacárcel era amenazado con ser arrojado del edificio desde el techo del presidio, en tanto algunos delincuentes provocaban cortes en el cuerpo del custodio retenido, quien era mostrado como escudo humano.
La tensión aumentó en la medida en que familiares de los detenidos se fueron enterando del suceso, se agruparon en inmediaciones de la cárcel y se solidarizaron con la protesta de los detenidos, situación que provocó algunas refriegas, con una pedrada generalizada sobre los policías que rodeaban el presidio para evitar que los revoltosos tomaran las calles.
Según trascendió, la toma de rehenes comenzó en el edificio del casino de oficiales alrededor de las 16, en momentos en que ingresaban las visitas, informaron fuentes del Servicio Penitenciario de Córdoba.
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