La Corte, el Congreso y asociaciones de abogados y magistrados se pusieron por una vez de acuerdo. Presentaron ayer un audaz proyecto de reforma judicial: se propone quitar a los jueces la investigación de crímenes y darles ese rol a los fiscales, remedando el modelo americano del «fiscal de distrito» que ya funciona, a medias, en la provincia de Buenos Aires con resultados poco alentadores. También les quita jurisdicción a los jueces y los convierte en «rotativos». Para el debate, en una zona crítica de la vida argentina como es la seguridad.
Ricardo Gil
Lavedra,
Enrique
Petracchi,
presidente
de la Corte
Suprema,
Ramón
Brenna,
como
representantes
de
Argenjus,
presentaron
ayer
los proyectos
de
reforma
judicial.
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Se trata de instalar aquí el estilo «americano» de perseguir el delito, en el cual el fiscal dirige la investigación y promueve la acusación, reservándole al juez la obligación de velar por la garantía de los derechos fundamentales.
De este modo, se supera el actual esquema de investigación mixto que permite al juez ejercer simultáneamente la facultad de investigar a un imputado y garantizar sus derechos.
Según los miembros de Argenjus, la reforma viene a suplir el
En cuanto a los tribunales de juzgamientos, habrá dos modelos: los conformados por jueces y los integrados por ciudadanos, es decir, tomarán vida en el juicio por jurados.
También en caso de que el fiscal no formule acusación, le da a la víctima la posibilidad de llevar adelante la denuncia por su cuenta si no está de acuerdo con esta decisión.
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