Si hoy podemos decir que las mujeres somos noticia o que generamos un interés activo en los medios de comunicación, es que hemos aprendido, a través de los años, a captar la atención de quienes construyen la agenda mediática y que hemos llegado con nuestras ideas, conocimientos, experiencias y acciones a un público inmenso de un modo mucho más directo que hace algunos años. Ese lugar nos lo hemos ganado y, en este punto, vale resaltar lo que hemos hecho las mujeres para llegar a ser visibles, valoradas y noticiables.
Las mujeres aprendimos a abrirnos paso y a ocupar lugares que tradicionalmente han estado reservados, por una cuestión cultural o social, para los hombres. Muchas han sido las que se animaron a estudiar profesiones o aprender de oficios distintos, que antes eran pensados como típicamente masculinos: eligieron, por ejemplo, ser ingenieras, físicas, pilotos, enólogas, policías, bomberos, taxistas, etc. Se atrevieron a dar ese primer paso tan necesario y por eso son destacadas, son noticia.
Como experta en comunicación y relaciones públicas, mi objetivo es justamente buscar, detectar y hacer visible el lado “prensable” de las cosas, buscar la historia, buscar esa noticia.. Y en lo que respecta a las cuestiones de género, a través de mi expertise y mis propias vivencias como mujer, busco dar visibilidad a las que han abierto caminos y resultan ser un ejemplo para otras mujeres desde el punto de vista aspiracional.
El resultado de estas acciones es palpable: hoy las llaman de los diarios, las radios y la televisión para hacerles notas, para que cuenten sus historias, cómo piensan, cómo llegaron a conquistar esos espacios, incentivando e inspirando de ese modo a otras mujeres. Y ya sabemos que para una mujer no hay mejor incentivo que el que le da otra mujer.
Haciendo un paralelismo con la industria vitivinícola en nuestro país, por ejemplo, es importante que el público masivo sepa cuando una bodega ha incorporado a una enóloga mujer, si su CEO es mujer, que entre los dueños hay una mujer, que hay mujeres sommeliers en los concursos y que ellas se destacan por su labor y ganan premios en certámenes de envergadura (tal el caso del último concurso mejor sommelier de Argentina realizado en diciembre de 2022, que en la final hubo tres mujeres y resultó ganadora Andrea Donadio). Es fundamental que se sepa de la existencia de estos cargos o profesiones, de estos logros y para que ello sea posible, es importante poner en juego la mirada femenina como una habilidad clave para contar esas historias inspiracionales.
Así como este ejemplo de una industria en particular, el objetivo es plantear estrategias que, por un lado, permitan a las empresas de distintos sectores mostrar su perfil inclusivo y que, por el otro, sean interesantes para otras mujeres que pueden sentirse identificadas y ampliar así el espectro de opciones a la hora de diseñar sus carreras u oficios que antes solo se veían para los hombres.
La figura de la mujer empoderada no para de crecer en la agenda de los medios y quienes formamos parte de la maquinaria mediática tenemos la posibilidad y el deber de enaltecer a las que han logrado destacarse en su labor por sus méritos propios o por la colaboración con ellas de empresas y entidades.
Que las mujeres seamos noticiables por nuestros logros y habilidades en rubros en los que antes no éramos tenidas en cuenta, no deja de ser una excelente noticia, valga la redundancia, y un gran paso en un camino más equilibrado donde los hombres y las mujeres son un complemento.
(*) Relacionista pública, fundadora de SD Press & PR.
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