Un informe de expertos en temas de seguridad advirtió que el sistema de deshechos nucleares de Gran Bretaña es vulnerable de ataques terroristas y acusó al gobierno de Tony Blair de no hacer suficiente para evitar una catástrofe.
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El estudio fue presentado al Comité parlamentario de Asuntos por Deshechos Radioactivos, y realizó algunas recomendaciones sobre los procesos de deshechos nucleares en el país.
Según el reporte, los deshechos de agua radioactiva de la planta de reprocesamiento nuclear de Sellafield, en Cumbria (norte de Inglaterra), presentan serios problemas de seguridad.
"De forma unánime hemos concluido que el gobierno debe prestar más atención al proceso de deshechos radioactivos en Gran Bretaña, en el contexto de su vulnerabilidad potencial ante ataques terroristas", destacó. "No conocemos ningún programa del gobierno que responda a estos problemas y consideramos inaceptable que no se analice el potencial peligro de ciertos deshechos nucleares".
Los expertos instaron al gobierno a instruir a la Autoridad de Decomiso Nuclear, para producir "un plan de acción para categorizar y reducir la vulnerabilidad de los deshechos nucleares y crear nuevas opciones por el futuro de estos procesamientos de deshechos, ya que podrían ser blanco de grandes atentados terroristas", agregó.
El estudio recomendó además que los deshechos deberían ser guardados bajo tierra, una opción a la que se oponen grupos ambientalistas como "Amigos de la Tierra".
Roger Higman, portavoz de esa organización, declaró que los deshechos nucleares de Gran Bretaña "son un serio peligro y no deben ser depositados bajo tierra.
En última instancia, todo tipo de deshecho nuclear es peligroso, la solución es no producir más", destacó.
Según los últimos informes, el agua pesada de Sellafield contendría 40 veces más del componente radioactivo cesium 137, que fue arrojado tras el accidente nuclear de Chernobyl.
El perímetro de Sellafield cuenta con una zona de exclusión aérea y aviones de guerra de la Royal Air Force (RAF) están instruidos para disparar misiles a todo aquel aparato aéreo que viole esas medidas.
Esa planta nuclear, que cuenta con patrullas armadas de policías, vio reforzada su seguridad tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
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