Mohammed Atta, el egipcio considerado la pieza clave de los atentados del 11 de setiembre pasado. Su padre aún sostiene desde El Cairo que su hijo vive y no participó del plan.
Nueva York y El Cairo (EFE, El Mundo) - «The New York Times» dio a conocer ayer que Mohammed Atta, el presunto jefe de los atacantes suicidas del 11 de setiembre, mantuvo una reunión privada con Osama bin Laden, en 1999, para discutir los atentados terroristas sobre Nueva York y Washington.
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La publicación, que cita fuentes de Inteligencia estadounidense, dice que esta certeza parte de testimonios captados por espías «en conversaciones con miembros de Al-Qaeda capturados en Afganistán y Pakistán». Para el diario, esto representa una prueba de que Bin Laden apoyó personalmente los ataques terroristas contra los Estados Unidos.
«El 29 de noviembre de 1999, un estudiante de arquitectura en Alemania, de nombre Mohammed Atta, se embarcó en un vuelo de la Turkish Airlines de Estambul a Karachi, Pakistán», asegura el periódico. «Atta necesitó al menos dos días para llegar a un campo de adiestramiento de Al-Qaeda en Afganistán, donde le fue concedido el más grande honor que un soldado del ejército islámico internacional puede aspirar, una audiencia con Bin Laden en persona.» Según el «Times», «Atta salió de la reunión con un rol de organizador aun más importante del que hasta ese momento tenía, el de jefe».
Es que, según las últimas revelaciones, el inteligentísimo hijo varón de un abogado de El Cairo dispuesto a inmolarse en nombre del terrorismo fundamentalista, resultó ser uno de los fanáticos más sobresalientes de esta historia. Silencioso y certero como un lince, el cerebro de la operación que hizo tambalear los cimientos occidentales hace un año, fue también el primero en lanzarse contra la Torre Norte. Nada de alcohol, de música, de diversión ni de mujeres. Todo lo contrario de los otros tres pilotos que completaban este grupo de jinetes del Apocalipsis aéreos, quienes se permitían más alegrías que el piloto del Boeing 767 de American Airlines, Boston-Los Angeles que penetró a las 8.46 en la Torre Norte del World Trade Center.
Su padre, sin embargo, asegura que las fotos difundidas de su hijo están manipuladas, que le han aplanado la cara y ensanchado el cuello. Incluso asegura haber hablado con él en dos oportunidades en los tres días siguientes a los ataques. No cabe ninguna duda de que Atta reposa ya en el universo de las leyendas.
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