22 de octubre 2026 - 09:26

EEUU e Israel analizan retomar los ataques contra Irán después de las elecciones

Israel tendrá comicios parlamentarios este domingo 27 de octubre, mientras que Estados Unidos afrontará elecciones de medio término el 3 de noviembre. La tensa calma en Medio Oriente parece ser momentánea, aunque Washington y Tel Aviv evalúan las consecuencias de la prolongación del conflicto y su influencia en la política local.

Archivo. Trump y Netanyahu analizan como continuará la guerra luego del calendario electoral.

Archivo. Trump y Netanyahu analizan como continuará la guerra luego del calendario electoral.

La guerra en Medio Oriente sigue lejos de terminar, pese a la tensa calma de las últimas semanas. Estados Unidos e Israel evalúan reanudar los ataques contra Irán una vez superadas las elecciones de noviembre, en un escenario marcado por el estancamiento diplomático y los preparativos militares.

Según informó The New York Times, ambos países intensificaron los ejercicios militares, con maniobras aéreas en Irak. Además, esta semana se reunieron el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Archivo. Netanyahu y Hegseth se reunieron esta semana.

Archivo. Netanyahu y Hegseth se reunieron esta semana.

Pero la llegada de la nueva oleada de ataques está supeditada a los calendarios electorales de cada país, al menos por el momento. El próximo domingo 27 de octubre, Israel afrontará elecciones parlamentarias y elegirá a su nuevo primer ministro. Del lado estadounidense, Donald Trump afrontará unos comicios clave el 3 de noviembre que definirán la composición del congreso para sus dos años de mandato restantes.

EEUU e Israel analizan nuevos ataques en Irán

Según consignó The New York Times, en diálogo con funcionarios estadounidenses, los objetivos de los ataques serán - probablemente - infraestructura energética iraní, instalaciones nucleares y su arsenal de misiles y drones. La hipótesis de Washington y Tel Aviv es que un nuevo ataque a gran escala lleve a la economía iraní al borde del colapso y obligue al país a dar más concesiones en las negociaciones diplomáticas, con el estrecho de Ormuz siempre en el horizonte.

Sin embargo, la experiencia de casi 8 meses de conflicto deja dudas sobre el éxito (o las consecuencias) que pueda tener una nueva oleada de ataques prolongados. Durante el 2026, la tensión en Medio Oriente presionó los precios de la energía y la inflación en todo el mundo, inclusive en Estados Unidos.

Mientras espera que pase el 3 de noviembre, Washington busca reunir un arsenal masivo mientras insiste en el plano diplomático. Hasta el momento, los negociadores de cada bando no anunciaron acercamientos en las concesiones y el foco sigue puesto sobre el programa nuclear de Teherán.

Archivo. La guerra en Irán comenzó el 28 de febrero de este año.

Archivo. La guerra en Irán comenzó el 28 de febrero de este año.

Washington no cuenta en la actualidad con todos sus recursos militares en la región. El despliegue incluye tres portaaviones, miles de infantes de Marina, aviones de combate y fuerzas de operaciones especiales. Además, el Ejército estadounidense suele preferir los ataques nocturnos, una opción que tendrá más horas de oscuridad disponibles sobre Irán a comienzos del próximo mes.

El riesgo de que la guerra se extienda a otros países también condiciona las decisiones. El miércoles, el Departamento de Estado de Estados Unidos ordenó a los empleados gubernamentales no esenciales y a sus familias que abandonaran Arabia Saudí, mientras los hutíes, respaldados por Irán, mantienen sus ataques contra objetivos en ese país.

Algunos funcionarios sostienen que los posibles bombardeos evitarían las refinerías y otras instalaciones petroleras. Trump busca impedir que una escalada militar provoque nuevas subas en los precios de la gasolina.

En caso de reanudarse en noviembre, fuentes cercanas a la planificación militar aseguraron que Estados Unidos e Israel preparan operaciones contra el programa nuclear de Irán. Entre los posibles objetivos figura Pickaxe Mountain, una instalación subterránea que Teherán denomina Kooh Kolang.

La semana pasada, Trump afirmó que evaluaba utilizar una bomba GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast (MOAB), de 22.000 libras, contra esa instalación.

Estados Unidos e Israel estuvieron cerca de atacar Irán a principios de octubre, pero Trump volvió a postergar la operación a último momento, según fuentes de defensa de ambos países citadas por el medio estadounidense. La decisión se tomó poco antes del inicio previsto de la ofensiva, cuando las fuerzas aéreas ya estaban en máxima alerta y los preparativos militares se encontraban avanzados.

Mientras tanto, los dirigentes iraníes se han mostrado menos dispuestos a negociar en cada nueva etapa de la guerra. En detalle, consideran que el objetivo final de Washington y Tel Aviv es derrocar al gobierno de Teherán.

El nuevo líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Khamenei, sigue siendo una incógnita para los servicios de inteligencia estadounidenses e israelíes. Algunos funcionarios creen que tiene menos poder que su padre, muerto al comienzo de la guerra, y que las decisiones centrales están en manos de los sectores más duros de la Guardia Revolucionaria Islámica.

Las elecciones en Israel

Las elecciones israelíes del 27 de octubre también pueden influir en los planes militares. Si Benjamin Netanyahu pierde, pasará a desempeñarse como primer ministro interino, una situación que podría dificultar el inicio de una nueva guerra.

Archivo. Netanyahu buscará seguir en el poder desde este domingo.

Archivo. Netanyahu buscará seguir en el poder desde este domingo.

Por otro lado, también está sobre la mesa la posibilidad de que Netanyahu utilice la perspectiva de un ataque conjunto con Estados Unidos para presionar a sus adversarios políticos y conseguir que se incorporen a un gobierno de unidad nacional encargado de gestionar el conflicto. Ese escenario le permitiría prolongar su permanencia en el poder.

Después del ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, Netanyahu formó un gobierno de unidad que incorporó a dirigentes opositores a un gabinete de guerra para participar en las decisiones de seguridad nacional.

La estrategia de Irán: desgastar a Trump

Teherán prolonga deliberadamente las conversaciones con Washington para debilitar políticamente a Trump antes de las elecciones legislativas de noviembre, según consignó Reuters en diálogo con tres altos funcionarios iraníes.

La dirigencia iraní considera que el presidente estadounidense podría recurrir a nuevos ataques para destrabar una guerra que lleva ocho meses. Al mismo tiempo, la desconfianza hacia Washington y el temor a una nueva ofensiva reducen la disposición de Teherán a alcanzar un acuerdo rápido.

La confrontación ya tiene consecuencias económicas para Irán. Las amenazas y los ataques iraníes redujeron al mínimo el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, mientras que el bloqueo naval estadounidense y las sanciones comerciales limitaron los ingresos por exportaciones de petróleo y agravaron las dificultades económicas internas.

La discusión sobre el programa nuclear constituye uno de los principales puntos de desacuerdo. Bajo presión de Israel, Washington pretende que las actividades nucleares iraníes - desarrolladas durante décadas- formen parte de las conversaciones desde el comienzo. Irán sostiene que su programa tiene fines exclusivamente pacíficos, mientras que las potencias occidentales le atribuyen una dimensión militar.

Teherán, por su parte, exige que se cumplan las condiciones de su denominado "plan de siete días" antes de iniciar las negociaciones nucleares. Además, no muestra señales de estar dispuesto a renunciar a la capacidad de presión sobre el estrecho de Ormuz que obtuvo durante el conflicto.

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