El presidente
chino, Hu
Jintao, hace los
saludos de rigor
ayer, al llegar a
los Estados
Unidos. Complejas
cuestiones
comerciales
y políticas
centrarán su
visita.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente chino, Hu Jintao, llegó ayer a EE.UU. con una larga lista de cuestiones sensibles a abordar con el presidente George W. Bush, entre las que figuran cuestiones comerciales y las crisis con Irán y Corea del Norte.
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Hu fue recibido como una celebridad al llegar al aeropuerto de Everett, a 60 km de Seattle, en su primera visita a EE.UU. La ciudad le dio una cálida bienvenida conducida por Microsoft y Boeing, compañías con fuertes intereses comerciales en el gigante asiático.
El líder chino, de 63 años, y su esposa, Liu Yongqing, fueron agasajados por el hombre más rico del mundo, el dueño de Microsoft, Bill Gates, con una comida para 100 invitados en la que también participó el gobernador, Christine Gregoire.
El fabricante de aviones Boeing se ha beneficiado de numerosas compras de parte de China, que incluyen un trato para la adquisición de 80 aviones por 4.600 millones de dólares. El interés Microsoft por su parte está en captar los beneficios de una nueva norma china, que señala que todas las computadoras hechas y vendidas en el país tienen que tener preinstalado el software legítimo para impedir la piratería.
La piratería intelectual y la censura de Internet estuvieron en la agenda de discusiones, según dijo un funcionario de Microsoft.
Los miembros de la administración estadounidense, incluido Bush, también le plantearán el tema de la censura en Internet como una de las consecuencias de la falta de reformas democráticas y de la violación de derechos fundamentales en el país asiático.
Irán
El presidente norteamericano adelantó que uno de los temas que le va a plantear en el encuentro a su homólogo será el problema nuclear iraní y la forma de abordarlo en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde China puede jugar un papel clave ya que cuenta con uno de los cinco puestos permanentes del organismo, con derecho a veto.
«Irán será una de las prioridades» del encuentro entre ambos, según fuentes de la Casa Blanca, que precisaron que EE.UU. también pedirá a Hu que intensifique sus esfuerzos con vistas a desbloquear las negociaciones destinadas a convencer a Corea del Norte de que abandone sus planes nucleares.
En el plano bilateral, son muchos los asuntos que Washington quiere aclarar con la visita del mandatario chino, la mayoría de ellos de carácter económico y comercial. «La relación económica entre EE.UU. y China es mutuamente beneficiosa pero queda mucho por hacer para que los beneficios sean más equilibrados», precisaron las fuentes.
Lo que más urgentemente pide Washington son medidas concretas para frenar su déficit comercial con Pekín, que el año pasado alcanzó el récord de 202.000 millones de dólares, lo que lo convierte en «el mayor que existe entre dos países», dijeron las fuentes.
Otra de sus viejas reivindicacioneses la flexibilización del tipo de cambio de la moneda china, el yuan, que los expertos estadounidenses consideran que está devaluada de forma artificial para favorecer las exportaciones y que, por consiguiente, genera pérdida de mercado y de puestos de trabajo en EE.UU. Las autoridades chinas se comprometieron a poner en marcha una reforma gradual de su sistema de cambio en julio del año pasado y, desde entonces, «el movimiento ha sido muy, muy pequeño», dijeron observadores.
Tampoco hubo grandes cambios en lo que se refiere a las continuas violaciones por parte de China de los derechos de propiedad intelectual que cada año provocan pérdidas de miles de millones de dólares a las compañías estadounidenses, especialmente las de software, música y películas.
Hu hablará con Bush de todo ello mañana y también de lo que más preocupa a China en sus relaciones con EE.UU., las aspiraciones secesionistas de la que considera la isla «rebelde», Taiwán. Bush le comunicará que su política de una única China «no cambia, ni ha cambiado, ni cambiará», según las fuentes. La agenda de Hu, cuyos detalles no fueron precisados por el gobierno chino, incluye también encuentros con el vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney, y algunos congresistas estadounidenses en la Blair House -la residencia frente a la Casa Blanca para los dignatarios extranjeros-, donde se alojará el líder chino.
A raíz de la visita de Hu, surgieron protestas encabezadas por Human Rights in China en relación con la situación de los derechos humanos en el gigante asiático. La campaña es canalizada a través de la Web «¿Dónde está ahora Hu?». Por medio de la página, los internautas podrán enviar mensajes en inglés y chino a todas las personas que se reúnan con el mandatario, para instarlas a que le «recuerden» que las preocupaciones por los derechos humanos no deben ser socavadas por «asuntos comerciales y diplomáticos».
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