Francia atraviesa una tensa calma tras las movilizaciones del último fin de semana, que derivaron en enfrentamientos entre manifestantes, la Policía y una fuerte represión de las fuerzas de seguridad. En ese contexto, el presidente Emmanuel Macron afirmó que su gobierno busca "un regreso a la calma" y acusó a grupos de extrema izquierda de intentar "hacer caer la República", a seis meses de las elecciones presidenciales.
Francia: Emmanuel Macron acusa a grupos de ultraizquierda de querer "hacer caer la República"
El presidente francés analizó los recientes disturbios y apuntó contra grupos de izquierda, con foco en el líder de extrema izquierda, Jean Luc Mélenchon. Francia anunció toques de queda parciales en distintas ciudades y se prepara para las nuevas manifestaciones del próximo sábado.
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Archivo. Macrón apunta contra la izquierda y la figura de Melechón.
Aunque los disturbios disminuyeron en los últimos días, en parte por el despliegue policial y la imposición de toques de queda parciales en ciudades como París y Lyon, el país se prepara para una nueva ola de protestas durante el próximo fin de semana.
En referencia a las mismas, Macron anunció que el sábado solo se permitirán las manifestaciones organizadas por sindicatos y precisó que se ofrecerán circuitos alternativos para proteger los "centros urbanos" y los "comercios y edificios".
En este sentido, el jefe de Estado recomendó que "no haya manifestaciones en los próximos días" y aseguró que las peticiones de movilización formuladas por "gente que no tiene ninguna legitimidad para ello" serán rechazadas. "No es el momento, porque queremos un regreso a la calma", reiteró.
Las críticas a la izquierda francesa
Los reproches del gobierno de Macron apuntaron especialmente a Francia Insumisa (LFI), el partido liderado por Jean-Luc Mélenchon, señalado por el Gobierno por contribuir a exacerbar las tensiones sociales.
"Hemos tenido a la vez actos políticos e incluso sediciosos llevados a cabo por grupos organizados de ultraizquierda cuyo objetivo es hacer caer la República", afirmó Macron tras una reunión en el Palacio del Elíseo con los servicios de inteligencia. Los organismos quedaron bajo cuestionamiento por no haber anticipado la magnitud de la movilización del sábado.
En este escenario, el primer ministro, Sébastien Lecornu, recibirá este jueves por la tarde a representantes de los partidos políticos. Del encuentro también participarán el ministro del Interior, Laurent Nuñez; el ministro de Justicia, Gérald Darmanin; y responsables de los servicios de inteligencia y de las fuerzas de seguridad.
Francia Insumisa, acusada por el Gobierno de alimentar el descontento, adelantó que llevará a la reunión los reclamos de los manifestantes.
Jean-Luc Mélenchon, en el centro de las críticas
Jean-Luc Mélenchon, que lanzó en mayo su cuarta candidatura presidencial, es considerado una de las principales figuras de la izquierda radical de cara a las elecciones del próximo año. Sin embargo, los disturbios reavivaron las críticas de sus adversarios, que lo responsabilizan por el uso de una retórica confrontativa que, según sostienen, contribuyó a profundizar las tensiones.
En las últimas horas, el dirigente cuestionó a los medios Le Figaro y Le Monde en su cuenta de X. "Informar consiste ahora en inventar la noticia para generar conflicto", escribió.
Lecornu respondió con críticas al partido y a sus dirigentes. "Hacer recaer en los jefes de la policía la responsabilidad de las violencias es una inversión peligrosa y cínica de las responsabilidades", sostuvo el primer ministro.
El martes, el jefe de Gobierno había endurecido sus cuestionamientos durante un intercambio con un legislador de Francia Insumisa. En esa ocasión, afirmó que la "agenda política del partido de infundir violencia y caos en el país ahora está en plena exhibición".
Mélenchon rechazó las acusaciones y sostuvo que el Gobierno no está atendiendo los profundos reclamos sociales y económicos de los sectores más postergados de Francia.
Los cuestionamientos al partido de Mélenchon también llegaron desde otros sectores del arco político. El presidente del Senado, Gérard Larcher, declaró a Le Figaro que merecía la pena considerar la posibilidad de prohibir Francia Insumisa.
Por su parte, el portavoz de Agrupación Nacional (el partido de Marine Le Pen), Laurent Jacobelli, responsabilizó a "la ultraizquierda, incluyendo a Francia Indomable", y a lo que describió como inmigración descontrolada por generar un clima revolucionario.
Desde el espacio centrista MoDem, Marc Fesneau también apuntó contra el dirigente de izquierda. Según consignó Reuters, afirmó que Mélenchon promovió durante años la idea de que "todo debe ser un campo de batalla" y advirtió que "cuando convertís todo en una confrontación, corrés graves riesgos".
La disputa refleja el lugar central que ocupa Mélenchon en la política francesa y la preocupación que genera entre sus adversarios a medida que se acercan las elecciones presidenciales. Los disturbios también le dieron a Le Pen la oportunidad de reforzar su discurso sobre seguridad y orden público.
Pese a las críticas, Francia atraviesa un escenario político fragmentado en tres grandes bloques, mientras las fuerzas tradicionales de centroizquierda y centroderecha enfrentan dificultades. En ese contexto, los analistas consideran que Francia Insumisa conserva una base política relevante.
Las próximas manifestaciones
Frente a este escenario, organizadores de las movilizaciones, el movimiento de los Chalecos Amarillos y los sindicatos, anticiparon nuevas protestas en todo el país para este sábado. Además, convocaron a una huelga general y a manifestaciones para el 5 de noviembre.
Ante la posibilidad de nuevos disturbios, el gobierno de Macrón desplegará durante el fin de semana vehículos blindados y unidades de élite de la Policía y la Gendarmería. También participará la misión Sentinelle, integrada por militares que habitualmente vigilan lugares concurridos y monumentos.
El Ministerio del Interior informó que el despliegue de las fuerzas de seguridad previsto para el sábado será un 20% mayor que el de la semana pasada.
En algunas ciudades, como Lyon, Rouen y Toulon, las autoridades prohibieron las manifestaciones previstas para ese día. La oposición cuestionó la medida y la calificó de atentado contra las libertades.
Las críticas al Ejecutivo llegan desde distintos sectores: una parte de la oposición denuncia una represión desmedida, mientras que la derecha considera que el gobierno no actuó con suficiente firmeza.
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