Las protestas, disturbios y saqueos en Francia -además de su debil situación fiscal- preocupan cada vez a los inversores. Como consecuencia, los bonos franceses a 10 años están experimentando una nueva venta masiva esta jornada, lo que hizo que sus rendimientos — que siguen un camino inverso al de los precios — alcanzaran su nivel más alto en 24 años.
Los bonos franceses se desploman y sus rendimientos tocan el nivel más alto desde 2002
Los bonos franceses registran su mayor rendimiento en 24 años, reflejando la desconfianza del mercado ante las protestas, la situación fiscal y la incertidumbre electoral para el próximo año.
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La crisis de bonos en Francia: protestas y dudas fiscales disparan rendimientos.
El rendimiento del bono francés a 10 años opera en torno a los 5,012%, situándose poco después con un alza de unos 8 puntos básicos respecto a la jornada anterior, justo por debajo del 5%.
Por su parte, la prima que exigen los inversores por mantener bonos franceses frente a sus contrapartes del Estado alemán — popularmente conocidos como Bunds — se situó en torno a los 158 puntos básicos, acercándose a niveles no vistos desde 2011.
Este diferencial entre los rendimientos de la deuda francesa y la alemana refleja la rentabilidad adicional que los inversores le están exigiendo al gobierno de Emmanuel Macron a la hora de prestarle dinero.
¿Por qué caen los bonos franceses?
En lo que va de 2026, los rendimientos de la deuda pública aumentó de manera generalizada en todo el mundo, impulsados por el fuerte incremento de los precios de la energía a causa del estallido de la guerra en Medio Oriente, lo que llevó a los bancos centrales a responder con subas de tasas durante los últimos meses.
A eso se le agrega que los gobiernos de las economías desarrolladas también se enfrentan a un endeudamiento galopante, y, en el caso de Francia, los costes de financiación crecieron más que en la mayoría de los países de su entorno, poniendo nerviosos a los operadores del mercado.
Ese crecimiento de los costes de endeudamiento se debe a que el gobierno francés se encuentra debilitado en términos políticos e intenta sacar adelante sus presupuestos en el Congreso para reducir su elevado déficit fiscal.
Además, las protestas en todo el país, que comenzaron justamente por el recorte de gastos en educación, y la incertidumbre ante unas elecciones muy reñidas en abril del próximo año, en donde la candidata de ultraderecha Marine Le Pen figura favorita en las encuestas, añadieron más leñas al fuego.



