Al menos sesenta rebeldes talibanes y cuatro soldados afganos murieron en las últimas horas en nuevos combates en Afganistán, en medio de la mayor ola de violencia desde la invasión estadounidense, ocurrida en 2001.
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El general afgano Rehmatullah Raufi dijo que la batalla se produjo anoche en la sureña provincia de Uruzgán y que el ejército recuperó los cuerpos de por lo menos 60 talibanes tras el combate, en el que también murieron cuatro soldados.
Los talibanes suelen intensificar sus acciones al llegar la primavera (boreal), pero este año el nivel de ataques es mayor que otras veces, como lo es también la escalada de las contraofensivas de las fuerzas afganas, estadounidenses y extranjeras en general.
Ayer, el presidente afgano, Hamid Karzai, ordenó investigar un bombardeo estadounidense que mató a 16 civiles entre el domingo y el lunes pasado en la localidad de Azizi, en la sureña provincia de Kandahar, en el que también murieron unos 80 talibanes.
Según cifras de la coalición y el gobierno afgano, unas 400 personas murieron en el país desde el miércoles pasado, en la semana más sangrienta desde que Estados Unidos derrocó a los talibanes a fines de 2001.
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