Soldados israelíes
muestran una
bandera arrebatada
a milicianos de
Hizbollah (arriba).
La madre del
sargento israelí
Shimon Dahan,
muerto en
combate, demostró
todo su dolor
durante el funeral
(derecha).
Beirut y Jerusalén (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El Gabinete de Seguridad israelí decidió ayer mantener su estrategia militar en el Líbano y descartó ampliar la ofensiva terrestre, aunque, firme en su objetivo de desplazar a Hizbollah de la frontera, llamó a las filas a más de 15.000 soldados de reserva. Durante la jornada continuaron los combates en el bastión chiita de Bint Jbeil y en el límite entre ambos países, al tiempo que Galilea fue blanco de nuevos ataques misilísticos de la milicia libanesa.
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El ministro de Defensa, Amir Peretz, dijo que en la actualidad la meta principal del ejército israelí es «desplazar y desarmar a Hizbollah» del sur del Líbano y crear una zona de «seguridad especial». Sin embargo descartó la ampliación de la ofensiva terrestre y avaló la continuidad de los bombardeos a objetivos clave en el país árabe.
En la misma reunión, las autoridades comunicaron que Israel ordenará a hasta tres divisiones de soldados de reserva --alrededor de 15.000 militaresreportarse a servicio mientras continúen los combates. En ese sentido, Peretz explicó que la decisión fue tomada para así «tener poder total para tratar con todo tipo de contingencia».
En coincidencia con las declaraciones del ministro, el jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), teniente general Dan Halutz, dijo que la guerra contra Hizbollah proseguirá «hasta alcanzar nuestros objetivos». Mientras que, según la radio pública local, el primer ministro, Ehud Olmert, aseguró que «no diremos cuándo concluirá Israel su batalla; esto lo sabrá Hizbollah y por el camino más duro».
Por otro lado, el mandatario dijo a una delegación de la Unión Europea (UE) que su gobierno no comparte la interpretación realizada por uno de sus ministros sobre los resultados de la Conferencia de Roma presentándola como una autorización para seguir con la operación militar en el Líbano.
Autorización
El ministro israelí de Justicia, Haim Ramon, declaró que «hemos recibido en la Conferencia de Roma la autorización 'de facto' del mundo para continuar la operación, es decir esta guerra, hasta erradicar la presencia de Hizbollah del Líbano y su desarme».
Olmert aseguró al canciller de Finlandia, Erkki Tuomioja, cuyo país ejerce la presidencia de turno de la UE, y a la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, que su gobierno acata sin más interpretaciones la declaración de Roma, que decidió «trabajar por lograr un alto el fuego».
Ayer prosiguieron los fuertes combates en Bint Jbeil, informaron fuentes militares hebreas. «Las fuerzas israelíes entraron en la ciudad de Bint Jbeil, donde hicieron frente a intensos ataques de hombres armados de Hizbollah», indicó el comunicado y añadió que la aviación israelí llevó a cabo más de 170 ataques contra objetivos de la milicia, entre ellos plataformas de lanzacohetes, puestos de mando y depósitos de armas, indicó el comunicado.
«Creo que los daños infligidos al Hizbollah, a nivel estratégico, son enormes», afirmó Halutz. «No tenemos la intención de matar a todos los miembros de Hizbollah. Jamás dijimos eso. Ellos deben llegar a la conclusión de que hay otros medios de solucionar los problemas que a través del terrorismo», agregó.
Durante la madrugada local, aviones israelíes lanzaron más de 50 operaciones aéreas contra una fortaleza de la milicia en el sur del Valle de la Bekaa. La información fue suministrada por la policía libanesa, que precisó que las aeronaves atacaron el campo de Qilia Dalapha, donde estarían emplazadas rampas de lanzamiento de misiles.
Según cálculos de ambos países, al menos 53 israelíes y 600 libaneses murieron desde que comenzó el conflicto el 12 de julio. El ministro de Salud libanés, Mohammad Khalifeh, dijo que los hospitales recibieron 401 cuerpos de víctimas de los bombardeos israelíes y que, además, «hay de 150 a 200 cuerpos aún bajo los escombros».
Durante la jornada, Galilea, especialmente Haifa y Nahariya, fue blanco de nuevos misiles de Hizbollah. Según medios israelíes, alrededor de 75 misiles cayeron en el norte del país, hiriendo a 4 personas y causando importantes destrozos en edificios.
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