Londres, (ANSA)- El segundo aniversario de los ataques suicidas en Londres del 7 de julio de 2005, que causaron la muerte de 56 personas, fue conmemorado ayer con una ceremonia, mientras que compareció ante la justicia uno de los arrestados por los fallidos atentados contra la capital y Glasgow hace una semana.
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La ceremonia comenzó a las 9 de la mañana, cuando hace dos años estalló la primera bomba, ante la estación de metro de King Cross, desde donde partieron los autores de los ataques del 7 de julio.
El premier británico Gordon Brown, junto a numerosos funcionarios, como los alcaldes de Londres Ken Livingstone y de París Bertrand Delanoe, depositaron una corona de flores en esa estación del metro londinense.
La presencia de Brown fue mantenida en secreto hasta último momento por razones de seguridad.
"En recuerdo y con la más profunda pena", escribió Brown a mano en la tarjeta que colocó en la corona de flores que depositó.
También estuvieron presentes los familiares de la víctimas y sobrevivientes.
El 7 de julio del 2005 cuatro jóvenes islámicos británicos, cargados de explosivos, se hicieron estallar en tres líneas del metro y en un autobús de pasajeros de Londres causando la muerte de 52 pasajeros y las suyas.
De acuerdo con la BBC, de los 614 heridos a causa de los atentados, 118 aún pelean por sus indemnizaciones.
La ciudad amaneció, a su vez, blindada y con un despliegue de 5.000 agentes por la realización del Tour de Francia en Gran Bretaña, para el cual viajó Delanoe a Londres.
El segundo aniversario de los atentados de 2005 llega a una semana de un nuevo intento fallido por golpear a los londinenses.
Dos coches-bomba fueron colocados el viernes 29 de junio en el centro de la capital con bombonas de gas, combustible y clavos a la madrugada, aunque ninguno de los dos estalló debido a una falla en el sistema de detonación, según pericias policiales.
Al día siguiente, un coche-bomba se incendió en una terminal del aeropuerto de Glasgow, en Escocia.
Según la policía, todo fue orquestado por las mismas personas, todas médicos o trabajadores de la salud, empleados en el Sistema Nacional de Salud del país. Ocho personas fueron detenidas.
Uno de los arrestados, Bilal Abdullah, un médico iraquí incriminado por "conspiración para causar explosiones" los atentados fallidos, compareció ayer ante el juez para una audiencia preliminar.
Bilal es el primero de los ocho en ser sometido a acusación y el primero en presentarse ante un magistrado.
Vestido con una camiseta blanca, Abdullah, de 27 años, sólo confirmó su identidad y dirección durante la breve audiencia en el tribunal penal de Westminster.
Una nueva audiencia fue fijada para el 27 de julio en el tribunal de Old Bailey, en Londres.
Abdullah está acusado de "complot con fines de provocar explosiones de naturaleza tal de poner en peligro vidas o de causar heridas graves". Fue incriminado el viernes.
Las leyes británicas prevén para este tipo de delitos penas de prisión perpetua.
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