Más efecto Chávez: Evo Morales estatiza ahora los trenes, los teléfonos y la luz
Empecinado en su política estatizante, para la que recibe el permanente aliento de Hugo Chávez, Evo Morales amenaza ya con convertir a Bolivia en un verdadero parque jurásico. Se equivocó quien pensó que las nacionalizaciones acabarían en el gas y el petróleo. Ahora se extenderán a la electricidad, la telefonía, los ferrocarriles y posiblemente la minería. Habrá más compañías afectadas y se resentirán también los vínculos con Estados Unidos, Italia y otros países. De este modo, el presidente izquierdista restaura un concepto anacrónico de lo que debe ser considerado estratégico para el desarrollo y profundiza un perfil político hostil a la inversión privada, así como a su capacidad de crear riqueza y trabajo.
-
Cubanos reclamaron frente a la embajada de EEUU en La Habana el fin del bloqueo
-
Irán amenaza con ataques "devastadores" tras las advertencias de Trump y escala la tensión global
Cada vez más volcado al eje Caracas-La Habana, Evo
Morales decidió acelerar la estatización de los principales
sectores de la economía boliviana.
Según Villegas, el Estado pagará por las acciones necesarias para tener la participación mayoritaria, pero lo hará mediante un plan de pagos «de tal manera que no exista una carga onerosa» para las arcas estatales y entonces podrá designar a directores propios en las compañías.
El ministro aclaró que este plan para controlar las compañías «capitalizadas» excluye al Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), que tiene pasivos por 170 millones de dólares y atraviesa una grave crisis institucional.
Explicó que la metodología usada para la nacionalización de las petroleras Andina, Chaco y Transredes, participadas, respectivamente, por la española Repsol YPF, el grupo British Petroleum y un consorcio de Shell y Ashmore, se empleará en el caso de las otras empresas.
Morales nacionalizó el pasado 1 de mayo el sector petrolero y dispuso que el Estado tenga el control de esas tres empresas mixtas, en las que designó directores y síndicos que asumirán su control.
En línea con ese anuncio, el vicepresidente García Linera amplió la ola nacionalizadora al sector minero. Consultado sobre las posibilidades de nacionalizar otros sectores además de los hidrocarburos, éste respondió al diario español «El Economista» que «en la minería, por ejemplo. O en las telecomunicaciones o la electricidad».
«Las empresas extranjeras se tienen que dar cuenta de que los tiempos de las ganancias extraordinarias, de invertir poco y ganar mucho, se acabaron. A partir de ahora, van a tener enfrente a un Estado vigilante, que va a hacer que se cumpla le ley, que va a respetar la propiedad y las ganancias», advirtió. «No vamos a nacionalizarlo todo. Lo hemos hecho en un sector estratégico, pero nuestra economía no va a ser otra vez una economía estatal. El gas y el petróleo suponen ahora entre 20% y 22% del PBI, pero en tres años supondrá 35%», aclaró.
Por otro lado, el gobierno creará un banco de fomento al desarrollo y aumentará hasta 95% su participación en otro comercial que ya controla.
Las instituciones estatales que actualmente dan préstamos a empresas y bancos en crisis se fusionarán para dar lugar al nacimiento «de un banco de fomento de segundo piso» que ofrecerá recursos al mercado a través de entidades intermediarias, dijo Villegas.
El banco de fomento, que contará con 300 millones de dólares para créditos, resultará de la fusión de la Nacional Financiera Boliviana (Nafibo) y el Fondo de Desarrollo del Sistema Financiero y Apoyo al Sector Productivo ( Fondesif).
El Estado boliviano subirá adicionalmente de 83% a 95% su participación en el Banco de la Unión, comprando las acciones de los empresarios nacionales Luis Saavedra, Andrés Petricevic y Desiderio Rojas.



Dejá tu comentario