«Por supuesto, podría deportar a todos estos tipos», piensa George Bush, desilusionado con la actitud duramente antiinmigrante del ala más derechista de su partido Republicano, según la visión de Jack Ohman en «The Portland Oregonian».
Washington (EFE, AFP, ANSA) - El temor a los despidos y a que el activismo termine siendo contraproducente hizo que muchos referentes de los inmigrantes hispanos en Estados Unidos tomaran distancia de la convocatoria a un boicot y paro total el 1 de mayo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El llamado a «Un día sin inmigrantes» propone faltar al trabajo o a la escuela y abstenerse de comprar y vender el próximo lunes -feriado en casi todo el mundo pero no en EE.UU.-, con el objetivo de rechazar un proyecto de ley que criminalizaría a los indocumentados y reclamar su legalización.
En contraposición a esa postura, el Consejo Nacional de la Raza, la mayor coalición de defensa de los hispanos del país, reclamó a los inmigrantes que no falten al trabajo o a las escuelas sino que asistan luego a las marchas. La presidenta de la organización, Janet Murguía, declaró que el énfasis debe estar puesto en el derecho al voto, y para ello organizó una recolección de firmas.
«El pueblo norteamericano respeta a los que luchan, no a los que agachamos la cabeza, y el pueblo latinoamericano en los Estados Unidos ha dicho '¡Basta! Ya no vamos a ser esclavos'», afirmó Juan José Gutiérrez, director del Movimiento Latino USA de Los Angeles, California, uno de los impulsores del paro, quien en la conferencia de prensa admitió que algunos adherentes a su entidad no estaban presentes por temor a despidos.
«No podemos seguir marchando para hacernos escuchar», sostuvo Gutiérrez en una conferencia de prensa, en referencia a las marchas que movilizaron a millones de inmigrantes y sus defensores en todo el país en las últimas semanas, dando cuenta de los debates internos entre los hispanos, comunidad que tiene más de 40 millones de miembros en EE.UU.
La reforma migratoria ha dividido al oficialismo republicano, al Congreso y a los estadounidenses en general. La Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley en 2005 que convierte a los indocumentados en delincuentes y prevé construir un muro de más de 1.000 km en la frontera con México. El Senado, en tanto, discute una propuesta más moderada, apoyada por Bush, que prevé aumentar la seguridad fronteriza, legalizar a parte de los 12 millones de indocumentados y otorgar visas temporarias de trabajo a extranjeros para empleos poco calificados.
Según Gutiérrez, el anuncio de que el boicot tendrá lugar ya está teniendo consecuencias negativas para la comunidad hispana en Estados Unidos, pero señaló que esta minoría no se dejará intimidar. El Departamento de Seguridad Interior anunció la semana pasada la detención de más de 1.100 indocumentados en 25 estados del país y muchos inmigrantes fueron despedidos por faltar al trabajo para participar en las marchas del 9 y 10 de abril.
«Las redadas masivas tienen el claro objetivo de amedrentar y reprimir a nuestra comunidad, de inyectarle miedo para que no participe» en el boicot del 1 de mayo, indicó Gutiérrez.
El activista negó que haya divisiones entre diferentes grupos de defensa de los inmigrantes sobre el boicot, aunque reconoció que hay « diferencias tácticas» sobre cómo movilizar a los inmigrantes en las próximas semanas.
Dejá tu comentario