Washington - Entre las cuatro categorías principales de vacunas desarrolladas contra el covid-19, la fabricada por la farmacéutica Pfizer aún no había sido probada debido a que se basa en una tecnología inédita hasta hoy.
Cuando el organismo se hace una fábrica de anticuerpos
-
EEUU: el secretario de Defensa le solicitó la renuncia inmediata al jefe del Estado Mayor del Ejército
-
El papa León XIV encabezó su primera misa de Pascua y llamó a "caminar juntos en la Iglesia"
Todas las vacunas tienen el mismo objetivo: entrenar el sistema inmunológico para que reconozca el coronavirus y así elevar sus defensas de forma preventiva, con el fin de neutralizar al virus real de producirse el contagio. Las vacunas convencionales se pueden elaborar a partir de virus inactivos (como polio o la gripe), atenuados (sarampión, fiebre amarilla) o simplemente proteínas llamadas antígenos (hepatitis B). La de Pfizer y BioNTech -lo mismo que la de la estadounidense Moderna-, se basa en una nueva tecnología llamada ARN mensajero. Por medio de la misma se inyectan en el cuerpo hebras de instrucciones genéticas (ARN mensajero), lo que le dice a las células del cuerpo qué hacer ante la invasión. Cada célula es una minifábrica de proteínas, según las instrucciones genéticas contenidas en su núcleo.
Así, el ARN mensajero de la vacuna se inserta en el cuerpo y toma el control de esta maquinaria para fabricar un antígeno específico del coronavirus: la “espícula” del coronavirus, su punta tan reconocible que está en su superficie y le permite adherirse a células humanas para penetrarlas.
Este pico, inofensivo en sí mismo, será detectado por el sistema inmunológico que producirá anticuerpos, y estos anticuerpos permanecerán en guardia durante, con suerte, bastante tiempo, según se indicó.
Una vez inyectado el material genético, “las células que se encuentran en el lugar de la inyección empezarán a producir, de forma transitoria, una de las proteínas del virus”, explicó Christophe D’Enfert, director científico del Instituto Pasteur.
La ventaja es que, al utilizar este método, no hay necesidad de cultivar un patógeno en el laboratorio porque es el propio organismo el que hace la tarea. Es por esta razón que estas vacunas se desarrollan más rápidamente. No se necesitan células ni huevos de gallina (como con las vacunas contra la gripe) para fabricar esta vacuna.
- Temas
- virus
- Coronavirus




Dejá tu comentario