24 de enero 2026 - 10:30

El invento que mejorará la seguridad de millones de ciclistas: de qué trata

Un desarrollo pensado para millones de ciclistas propone sumar protección en caso de caída sin modificar la forma de pedalear ni la comodidad habitual.

Cuando la caída es un riesgo permanente, la diferencia puede estar en una capa extra.

Cuando la caída es un riesgo permanente, la diferencia puede estar en una capa extra.

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La innovación en seguridad vial ya no se limita al casco: cada vez más soluciones “wearable” buscan reducir lesiones en caídas. En ese camino aparece un desarrollo pensado para millones de personas que se mueven en bici y quieren sumar protección sin cambiar su forma de pedalear.

En el pelotón profesional, donde la velocidad y la exposición al golpe conviven todo el tiempo, surgió una idea distinta: un airbag integrado a la indumentaria. La apuesta es que la protección se active solo cuando hace falta, sin sumar rigidez ni volumen durante el recorrido.

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Un airbag portátil: cómo funciona este invento

El sistema se llama Aerobag y lo fabrica una firma de Bélgica con el mismo nombre. El objetivo inicial apunta al ciclismo profesional y, de hecho, el Team Picnic PostNL de Países Bajos lo usa en entrenamientos de temporada, con chances de llevarlo también a competencia.

El “corazón” del invento es una bolsa aerodinámica que se monta en la espalda del ciclista. Ahí van un cartucho de CO2 de un solo uso (reemplazable) y la electrónica que se encarga de detectar el accidente y disparar la protección.

Para tomar la decisión en tiempo real, el equipo incorpora nueve sensores de movimiento que “leen” la dinámica del cuerpo de forma constante. Cuando registran patrones típicos de una caída, el cartucho infla una red de tubos de TPU (un plástico flexible y resistente) que pasan por tiras modificadas de un bib short.

La activación es rápida: en alrededor de 100 milisegundos los tubos se expanden y forman airbags que amortiguan impactos en zonas sensibles como el cuello, la columna, el pecho y las caderas. Después del golpe, los conductos se desinflan, se pliegan de nuevo en la prenda y el sistema queda listo para seguir usando, con un único requisito: cambiar el cartucho.

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