La actividad ya no se concentra exclusivamente en Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Córdoba, Santa Fe, San Luis y otras provincias desarrollaron polos que combinan complejos deportivos, torneos amateurs, escuelas y comercios especializados.
Muchos establecimientos evolucionaron desde instalaciones pequeñas hacia clubes con varias canchas, vestuarios, gastronomía, tiendas y espacios de encuentro. Esta transformación amplía las fuentes de ingresos y permite desarrollar modelos comerciales que van más allá del alquiler de pistas.
La facilidad para iniciarse, la posibilidad de jugar en grupos de cuatro personas y el componente social explican parte del atractivo del deporte. A eso se sumaron mejoras en las superficies sintéticas, los cerramientos de vidrio y la iluminación, que contribuyeron a modernizar las instalaciones y ampliar el público potencial.
Un mercado global en expansión
El estudio de la FIP, desarrollado junto con la consultora OpenEconomics, analiza cinco componentes de la actividad: alquiler de pistas, construcción de instalaciones, equipamiento técnico, torneos y gasto asociado a la práctica.
Además de los u$s7.930 millones de gasto anual y los u$s9.980 millones de contribución al PIB global, el informe calcula una producción económica total de u$s15.160 millones. Según el análisis, cada dólar gastado en pádel genera u$s1,42 de producto bruto interno.
El impacto trasciende los ingresos directos de los clubes. También alcanza a fabricantes, empresas constructoras, proveedores de césped sintético y vidrio, distribuidores, organizadores de competencias, trabajadores y prestadores de servicios.
El alquiler de canchas constituye una de las principales fuentes de facturación del sector. Los torneos profesionales, en tanto, funcionan como una vidriera internacional para atraer audiencias, patrocinadores y nuevos practicantes. Aunque el circuito de elite impulsa la visibilidad del deporte, una parte sustancial del movimiento económico se genera en los complejos donde juegan los aficionados.
La base de practicantes ayuda a explicar el interés comercial: la FIP contabiliza 40 millones de jugadores en todo el mundo, de los cuales el 53% son hombres y el 47%, mujeres. Unos 27 millones juegan con frecuencia, al menos una vez por semana o cada dos semanas.
La infraestructura también crece a ritmo acelerado. El planeta suma 91.234 pistas, casi 14.000 más que en el relevamiento anterior, lo que representa un incremento interanual del 20,4%. El ritmo equivale a unas 40 canchas nuevas por día, o una cada 36 minutos.
La cantidad de clubes llegó a 28.497, con cerca de 3.890 establecimientos adicionales respecto del informe previo. En comparación con 2020, el número de clubes aumentó un 260%.
El pádel ya se practica en 191 países y territorios. En las estadísticas centrales del informe, la FIP contabiliza 100 federaciones afiliadas y aproximadamente 1,11 millones de licencias federativas, con un crecimiento del 30,5%.
Europa continúa como el principal mercado por infraestructura y participación: concentra más del 61% de los jugadores y el 62,5% de las pistas, con 56.980 instalaciones. América representa el 24,1% de los practicantes y el 22,2% de las canchas, mientras que Sudamérica reúne el 17,7% de los jugadores globales.
Sin embargo, la expansión comienza a acelerarse en otras regiones. Asia registró un aumento del 95% en sus pistas y África, del 40%. Oceanía también mostró un crecimiento porcentual significativo, aunque sobre una base menor de instalaciones. Estados Unidos avanzó a tasas cercanas al 50% frente a 2025, una señal del potencial comercial de ese mercado.
El informe anual de la Federación Internacional de Pádel cifra el número total de jugadores en 40 millones, 53% hombres y 47% mujeres, registra un total de 91.234 pistas, mientras que el número de clubes crece hasta los 28.497.
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Construcción, equipamiento y servicios: las oportunidades de negocio
En la Argentina, la construcción de pistas profesionales constituye una de las puertas de entrada más visibles para los inversores. Los proyectos requieren estructuras metálicas, vidrios, césped sintético, iluminación y preparación del terreno. El costo final depende de la calidad de los materiales, las dimensiones y las obras complementarias.
Una vez que la infraestructura está operativa, los ingresos pueden diversificarse mediante clases particulares y grupales, torneos por categorías, abonos, alquiler de paletas, venta de bebidas y alimentos, acuerdos publicitarios y tiendas especializadas. La combinación de servicios permite mejorar los ingresos por cliente y reducir la dependencia de la ocupación de las canchas en los horarios de mayor demanda.
El equipamiento representa otro segmento relevante. Las paletas, las zapatillas, la indumentaria y los accesorios generan consumo recurrente y abren oportunidades para marcas internacionales, fabricantes locales y distribuidores. La oferta puede segmentarse por nivel de juego y precio, desde quienes se inician hasta los competidores profesionales.
También crece el potencial comercial de los torneos. En el circuito amateur, las inscripciones, los patrocinios y los servicios adicionales constituyen fuentes de monetización para clubes y promotores. Las plataformas digitales pueden complementar ese modelo mediante la gestión de reservas, cuadros de competencia y resultados, además de facilitar el contacto entre jugadores y establecimientos.
La participación femenina, que representa el 47% de los practicantes mundiales, ofrece otra oportunidad para desarrollar categorías, competencias, campañas comerciales y programas de iniciación.
Más torneos y una estructura internacional en crecimiento
La expansión de la actividad también se refleja en el calendario competitivo. La FIP pasó de organizar 290 torneos en 50 países durante 2025 a confirmar 434 competencias en 62 países para 2026. El incremento amplía las posibilidades para jugadores, entrenadores, organizadores, patrocinadores y destinos que buscan vincular deporte y turismo.
La estructura internacional incluye el Qatar Airways Premier Padel, el CUPRA FIP Tour, el circuito juvenil FIP Promises y FIP Beyond, orientado al ámbito amateur. La Federación también impulsa iniciativas para ampliar la participación de selecciones nacionales y fomentar el pádel adaptado.
La expansión institucional acompaña ese proceso. La FIP anunció que alcanzó las 115 federaciones miembro tras incorporar 15 nuevos países en su asamblea general de 2026. Esta cifra corresponde a una actualización institucional posterior y debe distinguirse de las 100 federaciones afiliadas que aparecen en las estadísticas centrales del informe anual.
Para la Argentina, la internacionalización abre oportunidades que exceden la apertura de complejos y la venta de equipamiento. La formación de entrenadores, el desarrollo de talentos, la organización de competencias, el turismo deportivo y la exportación de servicios vinculados con la gestión de clubes también pueden formar parte de la cadena de valor.
Con 40 millones de practicantes, casi u$s8.000 millones de gasto anual y una infraestructura que incorpora una cancha cada 36 minutos, el pádel consolidó una escala económica global. La Argentina, tercera en cantidad de clubes y entre los principales mercados por número de pistas, cuenta con una base deportiva instalada para convertir esa expansión en nuevos negocios.