Amenaza real de embargos
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Para permitir la suscripción «desde afuera», el BCRA debió dictar el lunes una norma (Com. A-4515) exceptuando de los límites de compra de dólares (Com. A-3722) a quienes invirtieran «en suscripción de bonos estatales». Pero sus funcionarios temieron que la excepción permitiera a cualquier arbitrista violar las disposiciones cambiarias (aunque últimamente no sirvan para nada) y emitió un nuevo comunicado 48.496 para amenazar a quien mediante compras y ventas de bonos cometa «infracciones presuntas al régimen penal cambiario». Ante la confusión que puede originar cualquier ley penal en blanco, el BCRA emitió un nuevo comunicado 48.498, señalando que jamás había pasado por su mente obstruir la colocación primaria de títulos.
Entidades privadas que podrían haber adquirido BONAR cambiando de portfolio no creyeron oportuno suscribirlos por si acaso, para no irritar funcionarios, lo cual significó una magra oferta, y para colocar toda la emisión el gobierno debió aceptar un incremento en la tasa del orden de 100 puntos básicos (un punto porcentual) por encima de Brasil y Uruguay, desmintiendo la propaganda oficial de que el riesgo argentino es menor. No podría serlo, si aún debemos enfrentar juicios por casi u$s 30 mil millones, mientras el gobierno revoca concesiones y afronta nuevos juicios que impactarán sobre la caja estatal durante el plazo de vigencia del nuevo bono.
La peor de las sorpresas llegaría horas después, por el fallo de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de New York, al revocar un fallo del juez Thomas Griesa y declarar embargables fondos que constituían la garantía de los bonos Discount y Par emitidos en el Brady. Cualquier calificador observará no sólo la posibilidad fiscal de cumplimiento, sino las amenazas legales que se ciernen sobre el emisor.
Ahora los funcionarios idearán nuevas estrategias para colocar las reservas argentinas a salvo de las leyes, siempre dentro de la lógica de esconderse de las consecuencias. Una vez más, Santos Vega y Martín Fierro versus Alberdi.



