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17 de octubre 2026 - 19:24

El "Gap" Socio-Institucional en la Praxis de Javier Milei y Luis Caputo

La caída de la actividad, la apreciación cambiaria y las tasas internacionales elevadas ponen bajo presión la sostenibilidad fiscal y financiera. El equilibrio de corto plazo enfrenta el desafío de refinanciar la deuda y recuperar el crecimiento.

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Javier Milei y Luis Caputo sostienen un programa de ajuste fiscal y monetario en un contexto de debilidad de la actividad económica.

¿Es sostenible un programa de estabilización macroeconómica basado en la compresión pura del balance del BCRA cuando la arquitectura fiscal subyacente adolece de fragilidad estructural y descalce temporal?

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En la ortodoxia neoclásica y en los manuales monetaristas de Chicago, la eliminación del financiamiento monetario al Tesoro constituye la condición necesaria y suficiente para erradicar la inflación. Sin embargo, la praxis ejecutada por el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo en Argentina expone un descalce técnico que la literatura económica mainstream está omitiendo: el gap socio-institucional de la dominancia fiscal inversa.

Mientras el debate público y los analistas de Wall Street se concentran en el crawling peg, el carry trade y el ritmo de acumulación de reservas internacionales, la ciencia política aplicada a las finanzas globales permite identificar una falla tectónica. El programa oficial asume que la neutralidad monetaria puede aislarse de la dinámica de agregados y de la sustentabilidad de la deuda. No obstante, al analizar los datos comparados de la coyuntura global y local, se observa que el esquema Milei-Caputo opera bajo un estricto trade-off donde la disciplina monetaria no resuelve la solvencia intertemporal, sino que posterga el riesgo de liquidez hacia la curva de rendimientos y el balance del sector privado.

La Coyuntura Internacional: El Contrapunto Federal Reserve vs. BCRA

Para evaluar la macroeconomía argentina es indispensable articular su vínculo con Estados Unidos. La Reserva Federal de EE. UU., tras mantener la tasa de fondos federales en 4%, enfrenta presiones inflacionarias resilientes impulsadas por el encarecimiento de insumos energéticos. El diésel y el combustible para aviación registran alzas sustanciales del 71% y 107% respecto de sus promedios de 2025, superando la dinámica del crudo Brent (+40%). Este fenómeno genera un impacto directo de hasta 0,2% adicionales sobre el índice PCE de la economía estadounidense, forzando a la Fed a señalar incrementos adicionales de tasas hacia 4,25% para el cierre del año.

En este entorno global de higher for longer y endurecimiento de las condiciones financieras externas, los mercados emergentes enfrentan una severa contracción de liquidez. Mientras la economía mundial proyecta un crecimiento del 2,7% y Estados Unidos expande su PBI al 2,4% en 2026, Argentina muestra una dinámica fuertemente contractiva y heterogénea. El PBI argentino sufre una contracción estimada del (-4%) en el tercer trimestre de 2026 y un arrastre del (-5,2%) en el indicador de actividad (nowcast), proyectando un tímido potencial rebote del 1,5% para el consolidado anual.

La Radiografía de la Coyuntura Argentina: Cifras de la Desarticulación

La inflación minorista de septiembre se ubica en torno al 1,9%; registrando una variación interanual del 33,4%. Sin embargo, al desmenuzar el indicador, la inflación núcleo excluyendo alimentos (core ex-food) permanece atascada en un terreno rígido del 2,2%. La compresión de precios no obedece a un salto de productividad ni a un cambio estructural de comportamiento en la demanda de dinero, sino al anclaje cambiario y al colapso de los niveles de actividad.

Los datos sectoriales confirman la fragilidad del proceso. Si bien en agosto la industria manufacturera y la construcción mostraron repuntes del 0,9% y 0,4% respectivamente, estas subas resultan insuficientes para revertir el desplome de julio (-5%) en industria y (-4,4%) en construcción. Ambos sectores operan más de 4% por debajo de sus niveles de cierre del segundo trimestre. En septiembre, la producción automotriz se ubica un 9,6% por debajo de los niveles de junio, y las ventas al mercado interno cayeron un 0,7%.

En el frente fiscal, los ingresos reales cayeron (-1,3%) en septiembre. La estrategia Caputo-Milei ha logrado superávit primario de corto plazo mediante la postergación de erogaciones y el recorte de transferencias, pero no ha reestructurado la dinámica de los pasivos remunerados ni ha garantizado la refinanciación sostenible del capital de la deuda pública.

La Ilusión Monetarista frente a la Teoría Fiscal del Nivel de Precios

Aquí radica el GAP analítico que la praxis gubernamental pasa por alto. Desde el marco teórico neoclásico estricto, la contracción de la emisión monetaria destruye las presiones inflacionarias. No obstante, la Teoría Fiscal del Nivel de Precios (FTPL, por sus siglas en inglés) demuestra que la estabilidad del signo monetario depende de la expectativa presente sobre el valor descontado de los superávits fiscales primarios futuros.

Milei y Caputo aplican una versión simplificada del monetarismo de Friedman, asumiendo que “cerrar la canilla” del BCRA basta para estabilizar la macroeconomía. Lo que no observan los analistas tradicionales es que el Gobierno está incurriendo en un descalce entre la duración de los pasivos financieros y la maduración de las reformas estructurales. El sector privado está financiando el ajuste mediante la liquidación de activos financieros e inventarios (dissaving), repitiendo el patrón de endeudamiento de los hogares en mercados desarrollados donde los flujos de crédito suplen el estancamiento del ingreso real.

El modelo actual absorbe liquidez mediante el diferimiento de compromisos y la compresión del margen corporativo. Al sostener un tipo de cambio real apreciado en un contexto donde los costos logísticos y de deuda globales se elevan, se sofoca la capacidad exportadora no agropecuaria y se ahoga la generación autónoma de divisas. La macroeconomía y las finanzas públicas no están resueltas. La solvencia del Estado ha sido trasladada condicionalmente al éxito de un blanqueo de capitales o a la expectativa de asistencia financiera externa, vulnerando el principio de sostenibilidad intertemporal.

Conclusión Macrofinanciera

El Gobierno de Javier Milei y el Ministro Luis Caputo no ha resuelto la macroeconomía ni las finanzas públicas de la Argentina; simplemente ha cambiado la naturaleza de los pasivos del Estado. Al confundir el cese de la emisión primaria con la consolidación fiscal definitiva, el Ejecutivo enfrenta un dilema insalvable. Sin la reapertura de los mercados internacionales de crédito -bloqueados por la prima de riesgo país en un contexto de tasas altas liderado por la Fed- y con una economía real operando en terreno contractivo (-4%) en el tercer trimestre 2026, la arquitectura monetaria cruje. La praxis oficial ha generado un frágil equilibrio financiero de corto plazo sostenido sobre la recesión y la apreciación cambiaria, ignorando que, en la economía política global, el rigor monetario sin sustentabilidad fiscal y social no es estabilidad, sino la antesala de una reestructuración forzada.

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