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Fuerte tormenta obligó a Francisco a acortar su visita a víctimas de tifón
El Papa logró celebrar una multitudinaria misa, pero debió retirarse antes de lo previsto.
"Cuando vi esta catástrofe en la televisión en aquel momento, sentí que tenía que estar aquí", dijo Francisco. "He venido a decirles que Jesús es el Señor y él nunca nos abandona", afirmó durante la homilía en el aeropuerto de la ciudad.
"Padre, me podrán decir, a mí me defraudó Dios porque perdí mi casa, mi familia, estoy enfermo. Es verdad lo que me decís, y yo respeto tus sentimiento, pero lo miro ahí (a Cristo), clavado, y sé que desde ahí no nos defrauda", dijo el papa, de 78 años, a los supervivientes.
"Tantos de ustedes lo han perdido todo", añadió. "No sé qué decirles, pero Dios sí sabe qué decirles. Algunos de ustedes han perdido a sus familias, todo lo que puedo hacer es permanecer en silencio y camino con todos ustedes con mi corazón silencioso".
Unos 80 millones de los 100 millones de filipinos son católicos muy creyentes. Muchas personas lloraban durante la misa y se sintieron reconfortadas pese a la brevedad de la visita, durante la cual el religioso improvisó palabras en español que eran traducidas por un intérprete.
El altar estaba bajo un pequeño techo pero el viento no dejaba de soplar. Junto al papa había una figura de Cristo en la cruz cuyos cabellos casi salen volando. Para subir al avión el papa se quitó el solideo, que en los últimos días había salido también volando varias veces durante su gira por Asia.
Numerosos creyentes llevaban horas esperando al Papa en el aeropuerto de Tacloban, y los equipos médicos tenían miedo de que hubiese casos de hipotermia, por lo que tras la misa repartieron bebidas calientes.
Francisco quería comer con supervivientes del tifón y tener un encuentro con religiosos, pero el programa tuvo que ser cancelado, pese a lo cual cientos de miles de personas permanecieron en las calles para ver la comitiva del pontífice mientras se trasladaba del aeropuerto de Tacloban a la cercana ciudad de Palo, en la provincia de Leyte.
En vez de usar un coche cerrado el papa se trasladó en el Papamóvil y paró en varias ocasiones para bendecir a los niños.
"Les pido perdón", dijo Francisco a la multitud en una catedral de Palo por acortar la visita. "Me da pena. Dejemos todo en manos de la Virgen porque me tengo que ir ahora".
En Palo tuvo un breve encuentro con 30 supervivientes del "Haiyan" y de un sismo de 7,2 que sacudió la vecina provincia de Bohol en octubre de 2013. También dio su bendición a un centro de asistencia que lleva su nombre.


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