22 de octubre 2003 - 00:00

Adelanta el peronismo la sucesión de Ibarra en 2007

Adelanta el peronismo la sucesión de Ibarra en 2007
El peronismo de Casa de Gobierno comenzó a desplegar las estrategias para desalojar a Miguel Angel Toma del PJ Capital que, contrariamente a la orden de Néstor Kirchner, se alió con el contrincante de Aníbal Ibarra, Mauricio Macri, en las pasadas elecciones porteñas.

La caprichosa idea de acelerar la renovación de autoridades partidarias encuentra explicación en que ya el gobierno tiene fórmula porteña para el 2007: Alberto Fernández y la senadora Vilma Ibarra, como candidatos a jefe y vice de Gobierno, cuando Ibarra (Aníbal) termine su segundo mandato y ya no pueda ser reelecto.

Esa pareja, ha consolidado su influencia en la campaña del hermano Aníbal, de diverso modo. Por un lado, a Vilma se le atribuye el manejo del armado de listas que permitió el ingreso de kirchneristas a la Legislatura porteña, tanto de la lista oficialista como de la anexada para el cronista Miguel Bonasso, en respuesta al insistente pedido de A. Fernández.

•Entendimiento

Después de todo, ese funcionario parecía no merecer menos, al haber propagado el voto a Ibarra desde el seno del Gobierno. Por otro lado, con el jefe de Gabinete, Ibarra (Vilma) trabó desde entonces un entendimiento político profundo, con respecto al manejo del proselitismo electoral que compartieron, que se consolidó tras el triunfo de la fórmula Ibarra (Aníbal)-Jorge Telerman.

Se entiende así por qué el inspirador de esa movida es, claro, Fernández, el primer kirchnerista que tuvo la Capital, quien cuenta con un aliado imprescindible en este caso, Víctor Santa María, dirigente de los encargados de edificios y presidente del Congreso del PJ porteño.

La idea que camina en los alrededores de la sede partidaria de la calle Alsina es que los congresales que responden al sindicalista de los porteros, junto a los que concentra la menemista Raquel Kismer de Olmos -otra aliada de Ibarra en la última elección-más otros grupos menores presenten todos su renuncia, una manera de vaciar la estructura, piensan, y obligar a un llamado a elecciones internas o bien a una intervención. Esta semana, incluso, A. Fernández y los caciques sindicales que le aseguran posible el derrumbamiento de la actual estructura del PJ (la familia Santa María del sindicato de porteros) acudirán a Duhalde para intentar su luz verde.

Pero
A. Fernández no encuentra eco en otros peronistas que hoy se mantienen fuera del PJ y desembarcaron en distintas boletas en las elecciones de la Capital Federal. Esos peronistas, que los hay de diversas partes, como el duhaldista Jorge Argüello -diputado nacional electo-o los kirchneristas electos legisladores por la lista de Ibarra, o funcionarios mismos del gobierno, creen que no es necesario apresurar los tiempos y que, después de todo en un año habrá elecciones para cargos partidarios y electivos. Saben que la movida incluso, no sólo no provocaría la deserción en cascada -ya que el sector no recluta mayoría propia-sino que el calendario ideal es una vez que Eduardo Duhalde reúna a la Comisión de Acción Política del PJ Nacional, ya que la mayoría responde al ex presidente.

•Renovación

Entre ellos, Cristian Ritondo, vicepresidente del Congreso y hoy la cara más visible del PJ Capital, cree que «más que hablar de intervención hay que plantearse la renovación total del peronismo porteño, más hacia la sociedad, empezando con afiliación cero». Así, no parecería necesario un golpe semejante, pero de los que se sienten aludidos consideran que la influencia extrapartidaria de Vilma Ibarra con A. Fernández le acelera las ambiciones al funcionario. Esos proyectos además, lo mantienen enfrentado en varias aristas, una de las cuales afecta a Telerman, de quien aseguran habló con Duhalde con la idea de conducir el PJ porteño, como mérito a su consagración como vice-jefe electo. Parecería que el actual secretario de Cultura de la Ciudad, sin embargo, fuera naturalmente el sustituto de Ibarra de aquí a cuatro años, lo que causa más rispidez en su relación con el jefe de Gabinete. Por eso, durante la campaña electoral fue Vilma la «interlocutora amable» con el gobierno nacional en compensación con el solemne Telerman y la rispidez del otro Fernández (Raúl, jefe de Gabinete de Ibarra).

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