La pelea por la conducción del bloque justicialista de Diputados más allá del 10 de diciembre tendrá una impasse hasta la vuelta de Néstor Kirchner de los EE.UU., adonde viajó ayer para participar de la Asamblea de la ONU. José María Díaz Bancalari, defensor del título frente al santafesino Oscar Lamberto, quien lleva como pergamino la elección de su provincia, la mejor hecha por el PJ hasta ahora, consiguió subir al Tango 01 y acompañar al Presidente, en un gesto que algunos consideran de apoyo al bonaerense. Lo cierto es que la definición del tema pasará por otros carriles, como puede ser un acuerdo Eduardo Duhalde-Carlos Reutemann para destrabar lo que hoy es una incompatibilidad insanable: la provincia de Buenos Aires controla la jefatura del bloque peronista y la presidencia de la Cámara. Esa doble condición no se dio nunca en la historia parlamentaria moderna y se sabe que Duhalde está dispuesto a negociarla. La semana pasada no hubo encuentro, finalmente, entre el gobernador santafesino y el ex presidente. Lamberto, mientras tanto, prefirió refugiarse el fin de semana en La Rioja, donde estuvo con su amigo Carlos Romero en el cañón de Talampaya, lejos de cualquier influencia menemista.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Más activos estuvieron la semana pasada los integrantes del Grupo Talcahuano, el núcleo más cercano a Kirchner en Diputados, pero que ahora perdió peso específico frente al avance del duhaldismo. Ricardo Falú parece no entenderlo todavía ya que comenzó a hablar en público armando estrategias como si fuera el jefe de la bancada, con declaraciones como «con el peronismo no alcanza y hay que ampliar los espacios». El acusador de Eduardo Moliné O'Connor no cayó en la cuenta todavía de que numéricamente no podrá pelear contra el bonaerense Díaz Bancalari o la presión de un acuerdo Reutemann-Duhalde para distribuirse cargos en el Congreso.
Además de militar contra la candidatura de Lamberto -lo ven demasiado economicista-, los kirchneristas se reunieron la semana pasada con el Presidente para pedir apoyo en la puja por cargos en el Congreso. El Presidente debió asistir también a algunos «heridos» que no pudieron renovar mandato y buscan refugiarse al calor del sol del Ejecutivo, como Dante Canevarolo, Lolo Gómez o Eduardo Di Cola, a quien José Manuel de la Sota privó de un lugar de privilegio en la lista de diputados nacionales de Córdoba sin que Kirchner ensayara la más mínima defensa. Todos ellos serán, sin duda, futuros funcionarios.
Dejá tu comentario