23 de septiembre 2003 - 00:00

Duhalde se prueba silla diplomática

El 6 de octubre, Eduardo Duhalde comenzará a repartir su abundante tiempo libre entre Lomas de Zamora y Uruguay. Ese día, en Montevideo, será proclamado presidente del Mercosur, rango equivalente al que Romano Prodi tiene en la Comunidad Económica Europea (CEE).

Antes, el ex presidente -que diez días atrás se reunió en Montevideo con el uruguayo Jorge Batlle- hará una minigira regional para desayunar con el brasileño Lula Da Silva y visitar en Asunción del Paraguay al flamante presidente Nicanor Duarte Frutos.

Entonces, los cancilleres y ministros de Economía de la región, que conforman el Consejo del Mercado Común, votarán -según lo previsto en el orden del día- la creación de la Comisión de Representantes Permanentes, cuya jefatura legarán al bonaerense.

De inmediato, Duhalde se apropiará de un par de oficinas en el Parque Hotel de Montevideo, sede del Mercosur. De todos modos, para el show grande tendrá que esperar hasta diciembre: recién entonces jurará como secretario del Mercosur, se presume que rodeado de los cuatro presidentes de la región.

Sería de mal gusto, una provocación, que Duhalde, que aterriza en su rol de coordinador regional por voluntad de Kirchner y Lula -aunque la propuesta formal la hizo Batlle el 18 de agosto en Paraguay-quede devaluado a una asunción opaca, reducida apenas a cancilleres y ministros.

En tanto, seguirá ensayando. El fin de semana lo pasó en Uruguay junto a su esposa Chiche, viaje que sirvió más para el descanso familiar que como anticipo de la tarea que le encomendarán desde octubre.

Ayer, el ex presidente regresó a la Argentina y esperará en un spa de Brasil que desde
Brasilia y Asunción le confirmen las reuniones pedidas con Lula y Duarte Frutos. A ambos mandatarios les pedirá que le marquen prioridades de sus países sobre la agenda regional y, además, que le aporten colaboradores.

Sobre el primer punto, intenta armar una hoja de ruta, diseñada por los presidentes del Mercosur sobre las negociaciones -cuyo alcance todavía es difuso-, que Duhalde llevará adelante como coordinador regional.

En cuanto a su equipo de asesores, el bonaerense mandó a sus voceros a apagar versiones que daban cuenta del desembarco de una mega comitiva duhaldista en Montevideo.

«No va a llenar las oficinas del Mercosur de bonaerenses»
, se atajó un hombre que suele acompañar a Duhalde en sus viajes a la Banda Oriental, para negar la posible designación de Carlos Ruckauf en el combo cuatripartito. Un vocero del ex canciller negó también esa alter-nativa.

• Equipo

Tampoco se acoplará, juran los bonaerenses, a ese mix el ex embajador en el Vaticano Esteban Caselli, otro a quien se citó en el tumulto de eventuales laderos de Duhalde en su aventura regional. Sí sería parte del equipo el ex embajador en EE.UU, Eduardo Amadeo, que ayer regresó de Washington.

La advertencia no es casual: con sorpresa, el ex presidente se topó con una lluvia de currículum.
Jamás imaginó que el PJ de Buenos Aires, con varios posgrados en lides menos diplomáticas, contara con tan vasta pléyade de «especialistas» en Mercosur como la que le arrimó sugerencias.

Para evitar lamentos, Duhalde hará una especie de casting entre los funcionarios que le sugieran los presidentes. Para seleccionar otros colaboradores, Duhalde consultará a Martín Redrado, su mejor vínculo en Cancillería, a pesar que en el último tiempo construyó un buen diálogo con Rafael Bielsa, a quien visitó la semana pasada en su despacho.

De hecho, éste será el encargado el 6 de octubre de vocear la nominación del bonaerense como presidente, que avalarán el brasileño
Celso Amorín, el uruguayo Didier Opertti y la paraguaya Leyla Rachid, además de los ministros de Economía de cada país.

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