8 de julio 2003 - 00:00

El juicio político a Moliné divide a diputados del PJ

El juicio político contra Eduardo Moliné O'Connor produce ya una fractura en el bloque de diputados del PJ y en la propia comisión de enjuiciamiento, aun cuando la alianza de oficialistas, la UCR y el ARI de Elisa Carrió confían en contar con mayoría como para enjuiciar al ministro de la Corte. Hasta ahora, permanecía oculta la posibilidad de que algunos justicialistas resistan la embestida contra el máximo tribunal. La diputada Alejandra Oviedo lidera una jugada que podría arrastrar también a otros diputados que fueron críticos del proceso de decapitación masiva iniciado por Eduardo Duhalde el año pasado. Con la esperanza de recolectar adhesiones dentro y afuera de la comisión, Oviedo ya dejó trascender que presentará un dictamen de minoría para rechazar las acusaciones contra Moliné.

El juicio político a Eduardo Moliné O'Connor ya divide al peronismo en el Congreso. Hasta ahora, las disidencias no se hicieron públicas, pues las declaraciones a la prensa sobre el proceso fueron monopolizadas por autoridades de esa comisión de Diputados -el tucumano Ricardo Falú, cofundador del kirchnerista «grupo Talcahuano» (hoy ampliado a la bautizada Corriente Federal)-, el jefe de la bancada, José María Díaz Bancalari, y otros legisladores leales a la Casa de Gobierno.

Es indudable que hay una amplia superioridad numérica de quienes alientan, en sociedad con el radicalismo, el Frepaso y el ARI de Elisa Carrió, la defenestración del ministro de la Corte, continuidad del frustrado proceso a Julio Nazareno. Pero el oficialismo no podrá disimular la fractura doméstica cuando se redacte el dictamen de acusación, antes de fin de mes o, a más tardar, a principios de agosto.

•Movida secreta

La riojana Alejandra Oviedo, que integra la Comisión de Juicio Político, encabeza una movida secreta, muy crítica del desplazamiento de jueces. La legisladora menemista dejó trascender que está dispuesta a presentar un despacho en disidencia total con la carga sobre Moliné, en abierto desafío al acuerdo entre el PJ, la UCR y el arismo que pretende voltear a la denominada «mayoría automática».

A Oviedo podrían sumarse otras voces, sobre todo del menemismo, que tampoco ven con buenos ojos la forma de forzar recambios en el Poder Judicial, si bien conservan una actitud prudente. En la comisión, hay sugestivos silencios de varios diputados -no necesariamente adscriptos a Carlos Menem-que, en la intimidad, podrían admitir cierta incomodidad con el celerísimo trámite contra Nazareno -neutralizado por la renuncia del jurista riojano-, Moliné y, se supone, Guillermo López, Adolfo Vázquez y Antonio Boggiano, en los próximos turnos del desfile de ministros por el banquillo de acusados. Ahí existe la sospecha de que los caciques kirchneristas sellaron un enjuague con opositores para archivar la causa contra Carlos Fayt -de orientación socialista-en la comisión, a cambio de desarticular al quinteto identificado con el peronismo de Anillaco.

En esta línea de supuesta indefinición -o incluso de observaciones en reserva-, podría incluirse a Manuel Baladrón (La Pampa); Enrique Tanoni y Lelia Chaya (Salta); el adolfista José Mirábile; Hugo Cettour (Entre Ríos); el puertista Juan Carlos López y hasta el bonaerense Jorge Casanovas, abanderados de la moderación en la carga masiva contra magistrados de la Corte, a comienzos de la gestión de Eduardo Duhalde.

Trataron de neutralizar aquella jugada del designado, mucho antes de que el cacique de Lomas de Zamora ordenara desactivarla porque se había transformado en un bumerán que ponía en peligro la estabilidad del país. Puertas afuera de la comisión, habría otros disidentes con miedo de expresar sus recelos y objeciones. Tendrían temor de eventuales represalias y de quedar descolocados ante la opinión pública.

En las últimas semanas, estos miembros de la comisión que administra Falú
fluctúan, según los casos, entre ausentarse de las deliberaciones y no explayarse delante de micrófonos acerca de la conveniencia y oportunidad de pasar por las armas a Moliné o, antes, a Nazareno.

•Coherencia

Oviedo también mantiene un bajo perfil en el actual proceso, a pesar de que fue una de las defensoras del máximo tribunal en el fallido intento duhaldista de decapitación de los 9 jueces. Coherente con este antecedente, ya dejó trascender su oposición a la forma en que el kirchnerismo provoca reemplazos en la Corte (no le parece serio que se lo juzgue por el contenido de sentencias). Oviedo, junto a sus colegas de La Rioja Adrián Menem y Griselda Herrera más el rionegrino Ovidio Zuñiga, permanece formalmente afuera del bloque justicialista. El grueso de la treintena de miembros de la bancada Azul y Blanca se reincorporó a la escudería que conduce el duhaldista más afín a Néstor Kirchner en esta ala del Congreso, tras desarmar la toldería propia apenas asumió el nuevo presidente.

Los riojanos y Zuñiga se inclinaron por tomarse un tiempo y negociar
, ciertas condiciones para fichar de nuevo en el lote. El cuarteto dialogó con Eduardo Camaño y tiene previsto hacer lo propio con Díaz Bancalari, entre otras cosas, para garantizarse que les permitirán manifestar puntos de vista propios en los conciliábulos de bloque y, por supuesto, en el recinto, aún cuando contradigan el manual no escrito que disciplina de la boca para afuera a los legisladores oficialistas con el Ejecutivo de turno.

En ese sentido, el frente que abrió el gobierno -con obvio efecto arrastre en el Congresocon el máximo tribunal provocó la primera discrepancia de fondo y de forma entre los legisladores que todavía se resisten a cruzar el camino de regreso a la bancada PJ y los demás peronistas. La discusión sobre Moliné podría demorar la reunificación total del bloque -amén de los 4 menemistas,
quedan exiliados 3 sanluiseños (Movimiento Nacional y Popular) que responden a Adolfo Rodríguez Saá-, prevista, en principio, para después del receso invernal. En la segunda semana de agosto, precisamente, debería tratarse en el recinto de la Cámara Baja el pase al Senado (donde se sustancia la condena o la absolución) del juicio a Moliné, de acuerdo con los planes de Falú y compañía. Se descuenta, más allá de las disidencias, que habrá 2/3 para aprobar el traslado a la etapa decisiva.

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