Alberto Fernández se reunirá hoy con los titulares de la DAIA y la AMIA -José Hercman y Abraham Kaul respectivamentepara ver si se encuentra la forma de zanjar el conflicto provocado por los dichos antisemitas atribuidos al jefe del Ejército, general Roberto Bendini. Incluyendo en éste las diferencias surgidas entre las entidades judías, a propósito del informe realizado por una comisión especial designada por el ministro de Defensa, José Pampuro. Integrada por el secretario de Asuntos Militares, Julián Domínguez; el comandante de Educación y Doctrina, Néstor Hernán Pérez Vovard; y el ex jefe del Estado Mayor Conjunto, teniente general Carlos María Zabala. A los reclamos de la DAIA y la AMIA se ha sumado ahora el Centro Wiesenthal, que también se ha sentido agraviado.
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El jueves pasado, Fernández se reunió con Hercman y Kaul, quienes le manifestaron que debía ahondarse la investigación -les pareció insuficiente-, con el testimoniodirecto de capitanes y mayores. En un principio, las asociaciones judías habían aceptado la inocencia de Bendini en esta acusación, pero luego plantearon diferencias «sobre el alcance de la información suministrada por quienes investigaron el hecho». La AMIA se manifestó satisfecha y la DAIA reclamó ampliar la investigación.
Ambas, no obstante, pidieron que quienes participaron de la cuestionada exposición de Bendini sean citados a declarar para determinar si hubo expresiones discrimatorias, tras ser notificados de que los escritos originales de los alumnos de la Escuela Superior de Guerra del Ejército fueron destruidos por razones de seguridad. Es decir que no existen. «No nos quedan muchas opciones», admitió ayer Kaul a este diario. Y aclaró que el viernes no se concretó la reunión en la Casa Rosada «porque el presidente Kirchner estaba en Rosario». Subrayó que «no se puede vivir en estado de sospecha» y que si existiera algún sentimiento antisemita, «no sería un problema sólo para nosotros sino para el conjunto de la sociedad argentina».
Por su parte, Hercman explicó que «nosotros entendíamos que los elementos probatorios eran los escritos hechos por los capitanes y los mayores que estuvieron en el curso y que de sus simples lecturas tendría que surgir que el general Bendini no dijo lo que le atribuían», afirmó. «Pero la documentación respaldatoria de ese dictamen -elaborado por la comisión investigadora-en realidad no eran los escritos, que al parecer se destruyen por normas de seguridad nacional, sino una nota del director de la escuela con un consolidado de lo escrito por los alumnos, hecho por el jefe del grupo», agregó.
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