8 de julio 2003 - 00:00

Fría recepción militar pese a un discurso sin anuncios

Con marcada indiferencia fue recibido anoche el mensaje leído por el presidente Néstor Kirchner en la cena anual de camaradería de las Fuerzas Armadas. «Combatir la impunidad es aumentar la calidad institucional», advirtió sin dar precisiones, agregando que «el reencuentro no debe venir del silencio y la complicidad», en alusión a la lucha contra la subversión en los años '70. Breves aplausos de compromiso acompañaron el final del discurso, en el que Kirchner rescató el valor de las misiones de paz de las Naciones Unidas y la necesidad de reactivar la producción para la defensa.

Néstor Kirchner dijo anoche, al presidir la cena anual de camaradería de las Fuerzas Armadas, que «fue doloroso enfrentarnos entre argentinos, pero el reencuentro no debe venir del silencio y la complicidad. Hace a la preservación de la institución separar la paja del trigo», dijo el jefe de Estado, en alusión a la represión del terrorismo. El Presidente afirmó que «combatir la impunidad es una manera de incrementar la calidad institucional» del país y subrayó que «las páginas más gloriosas de la Argentina fueron aquellas en las que pueblo y Fuerzas Armadas compartieron un proyecto de Nación».

Con marcada frialdad -y breves aplausos de compromiso-, fue recibido el mensaje presidencial, en un clima de tensión que acompañó el ingreso del Presidente al Círculo de la Fuerza Aérea, sin siquiera esbozar una sonrisa. Lo hizo acompañado del vicepresidente, Daniel Scioli; el ministro de Defensa, José Pampuro, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier Jorge Chevallier. Se observó que hasta el Himno Nacional fue cantado sin entusiasmo.

El borrador del mensaje -hecho llegar a Kirchner por Pampuro- estaba elaborado sobre tres ejes, que fueron los que finalmente abordó el Presidente sin mayores correcciones sobre el original: uno, poner en marcha la producción para la defensa (reactivando, por ejemplo, las fábricas militares que aún están en manos del Estado, amén de encarar la fabricación de vehículos, lanchas y aviones; hay dos proyectos de ley en Diputados); el segundo, referido a las misiones al exterior bajo la sombra protectora de la ONU (en horas nomás partirá un nuevo relevo de efectivos de las tres Fuerzas Armadas a los Balcanes). El último punto fue una alusión a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y la anulación del decreto firmado por Fernando de la Rúa que desestimaba los pedidos de extradición pero sin mencionar estos proyectos. Lo más urticante de todo el discurso, que no contuvo mayores precisiones.

• Presencias

El Presidente leyó su mensaje ante mandos superiores, jefes y subalternos -en actividad y retirados-, que en número de 200 colmaban el salón de actos del círculo de la Fuerza Aérea. Entre los que están retirados, pudo observarse al teniente general Carlos María Zabala, el almirante Jorge Ferrer y el brigadier general Rubén Montenegro. Además de la presencia de los ministros del gabinete nacional, representó a la Corte el ministro Augusto Belluscio, quien en su momento se pronunció por la constitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

Estaban presentes, desde ya, los nuevos mandos militares entre quienes están uniformados, que actuaron en los mismos hechos que el Presidente entiende que deben ser revisados por los tribunales del país o del extranjero.

«Tenemos que retemplarnos en el espíritu malvinero» y «no podemos hacernos cargo de los momentos dolorosos de nuestra Patria sin contribuir a la verdad»
, recordó Kirchner. Afirmó que «la política de defensa nacional es inseparable de la política exterior» y agregó que «nuestras Fuerzas Armadas deben garantizar con solvencia» la soberanía.

Remarcó:
«Tenemos que seguir contribuyendo a la paz mundial bajo el mandato de las Naciones Unidas, sin que ello implique intromisión en los asuntos de otros Estados». Kirchner sostuvo que «las Fuerzas Armadas pueden contribuir al crecimiento de la actividad económica, participando de la forja de una nueva Nación».

Puso énfasis al afirmar que
«fue doloroso enfrentarnos entre argentinos, pero el reencuentro no debe venir del silencio y la complicidad. Hace a la preservación de la institución separar la paja del trigo», dijo el Presidente.

Kirchner
aseguró ante quienes lo escuchaban -el mensaje fue en directo por «Canal 7»-, que «es preciso fortalecer los lazos de integración y cooperación con otras fuerzas armadas de la región, especialmente las del Mercosur». El jefe de Estado afirmó en su discurso que «combatir la impunidad es una manera de incrementar la calidad institucional» del país y enfatizó que «las páginas más gloriosas de la Argentina fueron aquellas en las que pueblo y Fuerzas Armadas compartieron un proyecto de Nación». Y emparentó desde San Martín y Belgrano, pasando por Savio y Mosconi hasta llegar a Perón -fundador del Partido Justicialista-, como ejemplo de esa particular comunión castrense de objetivos. «No olvido que pertenezco a un partido que fue creado por un militar», dijo, en un intento de halagar a los presentes.

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