ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

21 de mayo 2002 - 00:00

Humor español

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Además, no le creen al mandatario actual argentino; no lo ven sincero -y no lo es, ciertamente- y convencido sobre lo que el Fondo Monetario le propone en nombre de más de un centenar de países que representa, o sea el manejo prolijo, ortodoxo de la economía con especial búsqueda del menor déficit del Estado en su presupuesto, acercándose a cero. Ven a un Duhalde -como también es cierto- aceptando esos postulados sin convicción y sólo tomándolos como un mecanismo que puede darle lo que realmente le interesa: recibir dinero externo para salvar su imagen política repartiéndola pero sin que eso sirva, en absoluto, a recuperar la Argentina.

En general los españoles han oído poco a los argentinos que piensan. Aciertan en ubicar la ideología claramente populista de Duhalde que, por otra parte, es muy visible, pero no han calado a fondo el origen de la actual crisis argentina. Por ejemplo el poderoso diario español «El Mundo» menciona la Ley de Quiebras, ya modificada en el Congreso argentino, como un


Una empresa en quiebra -en la Argentina, España o Uganda- puede seguir funcionando, salvo que un juez resuelva que tal quiebra fue «fraudulenta», algo que se determina después. Hasta los acreedores de la firma quebrada, salvo el que la pidió, procuran que sigan funcionando pero con control judicial (síndico más un juez) que puede tener un comité de acreedores.

La barbaridad que votó antes y hoy rectificó el Congreso argentino es que si el acreedor era extranjero no podía controlar la empresa argentina en quiebra y si por sus acreencias se integraba al directorio o comité de acreedores, sería con voz pero sin voto, por lo cual no resguardaba el capital que el «quebrado» no podía pagarle.

Distinto entonces de lo que los norteamericanos y el Fondo conocen tan bien y llega mal por los medios a los españoles.

El diario «El Mundo» -que ve bien al gobierno de Aznar- recibió a Duhalde con una encuesta golpeante que debió gravitar en el evidente poco fervor con que el presidente español lo tuvo varios días de anfitrión: sólo lo votaría 3% de los argentinos.

No es muy confiable la fuente -el alicaído sitio de Internet Patagon-, pero aunque el porcentaje debe ser en realidad algo mayor (votar en Patagon por Internet representa sólo a una clase social especial) es cierto que Duhalde hoy no podría ganar una elección en la Argentina. En 1999 no le pudo ganar a un endeble Fernando de la Rúa y en la elección de octubre pasado recibió el voto de uno de cada 4 habitantes de su propia provincia y gestó su presidencia en enero pasado con el apoyo de Raúl Alfonsín quien, peor aún, representó a menos de uno de cada 10 bonaerenses (exactamente 8%).

La escasa fama de Duhalde en Europa -es a lo que queríamos llegar- se refleja, como sucede en cualquier país, por el humor. En este caso español.

Sucede que desde enero, como se sabe, circula en Europa el euro, también en monedas y centavos, común a los países de la Unión Europea. En estas monedas, en una cara figuran símbolos de distintos países miembros (o sea que tienen el mismo valor pero no son similares en su impresión). En homenaje a Italia se colocó en unas el Coliseo, en otras las dimensiones de la figura humana de Da Vinci. Francia mereció en parte de los euros la frase histórica: Libertè, Egalité, Fraternité. España, por caso, se representa con el rey Juan Carlos y más variantes.

El chiste español cuenta que a Eduardo Duhalde lo convencieron de que en memoria de su primera visita como presidente argentino a Europa se iba a emitir una nueva serie de euros con su imagen en una cara y al dorso una leyenda que él propusiera.

Dicen que Duhalde aceptó que fuera su imagen en los euros nuevos y como leyenda propuso: Libertè, Egalité, Fraternité y

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias