30 de septiembre 2003 - 00:00

Impedirá Zaffaroni que fijen valor de su casa

El polémico Eugenio Zaffaroni rechazó ayer las 40 impugnaciones a su nominación como ministro de la Corte. Tras retirar las carpetas correspondientes del Senado, eligió descalificarlas de plano. «Son calumnias e injurias», se enojó.

La verborragia se le terminó al penalista cuando uno de los «movileros» que lo aguardaban en la Comisión de Acuerdos le hizo una pregunta muy esperable y, podría decirse, de inspiración kirchnerista (aunque no aplicable para este caso): «Usted, mientras era juez de la dictadura, ¿no se enteró de que había campos de concentración, donde se torturaba?». Una curiosidad que éste sea uno de los flancos débiles del aspirante a juez supremo, máxime porque se trata de un gobierno que no dudó en hacer renunciar al procurador del Tesoro y ex abogado de los Kirchner, Carlos Herrera Sánchez, por haber defendido al ex general Juan Sasiaiñ.

Zaffaroni
llegó ayer al Congreso para llevarse los expedientes, con la promesa de contestarlos, a más tardar, pasado mañana, tal cual marca el reglamento. «Voy a estar en una conferencia jurídica en Córdoba ese día, así que mandaré a una persona de mi confianza para que traiga hasta aquí las respuestas», anticipó a Jorge Busti, responsable de la Comisión de Acuerdos.

Antes del fin de semana, Zaffaroni seguirá viaje a Chilecito, La Rioja, de la mano de uno de los senadores que deben tratar el pliego enviado por Néstor Kirchner, Jorge Yoma, quien lo agasajará en la universidad local.

•Malestar

Distendido y flanqueado por 2 abogados -uno de ellos, su socio en el estudio jurídico-, compartió una ronda de mate cocido que hizo servir el senador. El candidato presidencial para cubrir la vacante que dejó el riojano Julio Nazareno intentó mostrarse seguro sobre las supuestas irregularidades en materia tributaria y de declaración de bienes.

Sobre la adquisición de una casa en el barrio porteño de Caballito, le advirtió al peronista de Entre Ríos: «No voy a dejar que entren tasadores para verificar su cotización, pero voy a acompañar la respuesta a esta impugnación con fotos que exhiben el estado ruinoso en el que compré el inmueble».

En cuanto a la deuda previsional, otro aspecto muy cuestionable que se le reprocha, señaló: «Pagué lo que debía de capital; no los intereses, porque son usurarios», subrayó. No pudo disimular cierto malestar con las organizaciones que se oponen a su ascenso al máximo tribunal. «Lo que habría que verificar es si tienen personería», deslizó en tono de sospecha. «La fundación Bicentenario es un estudio jurídico», se le escuchó denunciar por lo bajo.

Por supuesto, se preocupó por saber si tendrán en cuenta las adhesiones.
«¿Ustedes van a considerar las cartas que recibió el Ministerio de Justicia?», interrogó. Busti lo tranquilizó: «Claro». De paso, el delegado de Entre Ríos le pidió que autorizara por escrito al Banco Ciudad a revelar detalles de sus cuentas. «Nos dijeron mediante oficio que necesitan su aprobación para darnos información sobre los fondos a su nombre», le comentó el responsable de Acuerdos. «Ya mismo le firmo la conformidad para que se la remitan al banco», cumplió y prometió ipso facto Zaffaroni.

Busti
anunció que ya dispone de informes de otros bancos, la AFIP y la Dirección de Rentas porteña sobre la situación patrimonial del ex juez. También quedaron a disposición de los legisladores 143 expedientes de hábeas corpus que se tramitaron en el tribunal a cargo de Zaffaroni durante el último régimen militar.

El lunes que viene, con el descargo del postulante en poder de los senadores, se realizará desde las 10 la audiencia con un cupo de 200 asistentes y pantalla gigante para quienes queden afuera del Salón Belgrano, del anexo de la ex Caja de Ahorro. Hasta ayer a la tarde, había una veintena de inscriptos en el registro habilitado para distribuir los dos centenares de butacas.

Busti
comenzó a conversar anoche con Miguel Angel Pichetto acerca de la forma de aligerar el trámite previsto para esa reunión pública. De acuerdo con lo establecido en el reglamento, deberían leerse todas las impugnaciones, algo que demandaría cerca de 7 horas. La idea del entrerriano es que se difunda una síntesis de las presentaciones, ya que -en muchos casos-se repiten los argumentos contra Zaffaroni.

Pichetto
, en nombre del bloque PJ, debería consensuar un mecanismo alternativo con los referentes de la oposición. El objetivo siguiente será contar con dictámenes (se descuenta que habrá uno de mayoría, favorable a Zaffaroni, y otro de minoría, en rechazo de la designación) antes de que termine la semana próxima. El acuerdo, entonces, podría ser analizado y aprobado en el recinto el miércoles 15 de octubre.

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