La visita de Javier Milei a España volvió a exponer las diferencias dentro de la derecha española y abrió un frente de preocupación para el Partido Popular (PP), que busca evitar que la presencia del mandatario argentino altere la estrategia de su precampaña electoral. A 40 días de las elecciones generales del 29 de noviembre, la conducción del partido confía en que el impacto político de su paso por Madrid se diluya antes de la votación, aunque reconoce que una visita en la última semana de campaña habría tenido consecuencias diferentes.
La principal señal de distanciamiento llegó de Alberto Núñez Feijóo, líder del PP y candidato a la presidencia del Gobierno. Mientras la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, recibió a Milei con un abrazo y volvió a reivindicarlo como referente político, Feijóo eligió viajar a Sevilla para participar de un acto centrado en las propuestas de su partido sobre vivienda. No hubo encuentro entre ambos dirigentes ni una referencia pública del líder popular al Presidente argentino durante la jornada.
La decisión responde a una preocupación electoral. En el PP consideran que las declaraciones de Milei pueden movilizar tanto al electorado progresista como a los votantes de Vox, el partido de Santiago Abascal, en un momento en que Feijóo busca centrar la campaña en propuestas de gestión y evitar una escalada de confrontación política.
Milei divide a la derecha española en la antesala de las elecciones.
Presidencia
“Menos mal que ha venido ahora y no el 21 de noviembre, porque si llega a venir la última semana de campaña el escenario sería distinto”, reconoció un dirigente del PP, según publicó el diario El País. La distancia temporal respecto de los comicios es, para la conducción del partido, uno de los factores que podrían reducir el costo electoral de la visita.
Ayuso reivindica a Milei y Feijóo evita la foto
El contraste dentro del PP quedó expuesto durante el encuentro entre Milei y Ayuso en Madrid. La dirigente, una de las figuras más reconocidas del partido, volvió a exhibir su cercanía con el Presidente argentino, en una relación que ya había generado tensiones internas en 2024, cuando le otorgó la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid.
Esta vez, la dirección nacional del PP mantuvo una presencia institucional limitada. El presidente del Senado, Pedro Rollán, asistió al desayuno informativo de Milei, pero Feijóo evitó participar del acto y mantuvo su agenda en Andalucía. La estrategia buscó marcar distancia de una figura cuya retórica confrontativa puede convertirse en un activo para sus aliados ideológicos, pero también en un factor de movilización para sus adversarios.
El momento más delicado llegó con las declaraciones del mandatario argentino contra Pedro Sánchez, a quien calificó de “impresentable dictador”. Los dichos le dieron al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) una oportunidad para reforzar su discurso contra la derecha y asociar las propuestas de Milei con un programa de recortes al Estado de bienestar.
Los socialistas desplegaron una lona en la sede del partido con el mensaje “Hola Milei: los zurdos y las zurdas te dan la bienvenida a España”. Sánchez también difundió un video en el que reivindicó su identidad política de izquierda y compartió una canción de la artista argentina Lali Espósito, crítica del Presidente.
Vox también administra la relación
La visita también dejó señales de cautela en Vox, el partido de Abascal que convirtió a Milei en uno de sus principales aliados internacionales. A diferencia de ocasiones anteriores, el dirigente español no mantuvo un encuentro presencial con el mandatario argentino y priorizó sus actividades de precampaña en distintas ciudades.
Sin embargo, Abascal buscó dejar en claro que la relación política sigue vigente mediante una videollamada que Milei difundió en sus redes sociales. El intercambio incluyó bromas sobre la distancia entre ambos durante la visita, en una escena que permitió sostener la sintonía sin organizar una fotografía conjunta en plena campaña.
Para el PP, el problema es que Milei puede contribuir a activar simultáneamente a los dos extremos de la disputa electoral. Su presencia refuerza la identificación de Vox con la derecha internacional, mientras le ofrece al PSOE argumentos para advertir sobre las consecuencias sociales de un eventual gobierno de coalición entre Feijóo y Abascal.