Los ex jefes de la Armada y el almirantazgo retirado y radicado en Buenos Aires serán recibidos hoy al mediodía por el contraalmirante Jorge Godoy en el edificio Libertad. Estarán allí las últimas cabezas de la fuerza naval, convocadas por el jefe de la Armada, como los almirantes Joaquín Stella, Emilio Molina Pico, Jorge Ferrer y Emilio Ossés, entre otros. El propósito de Godoy es informarles cuál es la situación de la fuerza respecto del gobierno, y cómo será encarado en lo interno la posible anulación del decreto que prohíbe las extradiciones. Lo mismo que la eventual declaración por parte de la Corte de la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. La cuestión, ya planteada la semana pasada, es pedirles paciencia y confianza en la conducción que hace de la fuerza.
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En el Ejército y la Armada, las dos fuerzas más golpeadas por las denuncias de organizaciones de izquierda por presuntas violaciones de los derechos humanos en los años '70, creen verse agredidos innecesariamente por el gobierno. Han venido haciendo buena letra desde el último motín del 3 de diciembre de 1990 -protagonizado por el ahora en libertad veterano ex coronel Mohamed Alí Seineldín-, incluidas las restricciones presupuestarias, para que ahora «esta gente se ponga a cazar leones en el zoológico», afirman entre ellos con amargo humor. Sólo han recogido, de parte de la clase política, la adhesión y solidaridad de los dos últimos ministros de Defensa, ambos radicales: Horacio Jaunarena y Ricardo López Murphy. No tienen interlocutor en el ministro de Defensa, José Pampuro, por sus dificultades en su función de asesoramiento al Presidente, y están convencidos de que no se conoce en la Casa Rosada hasta qué punto afecta la política seguida en el ámbito castrense al frente interno de las tres fuerzas.
Ya la semana pasada el contraalmirante Godoy debió sancionar a una docena de oficiales retirados de la Armada por haber cuestionado la política militar que, se observa, sigue el nuevo gobierno. Anticipada por este diario, los marinos criticaron la posibilidad de que Néstor Kirchner derogue el veto a las extradiciones a otros países de militares argentinos. Godoy les comunicó a estos oficiales superiores su decisión de sancionarlos. «Se les informó que incurrieron en una falta, que recibirán una sanción disciplinaria», añadieron las fuentes.
• Paso reglamentario
Godoy recibió a los marinos retirados de a uno por vez en el edificio Libertad, donde cumplió con el paso reglamentario de informarles de la sanción. También les pidió paciencia y confianza en la conducción que ejerce, que en este momento reconoce sus propios tiempos. El jefe de la Armada no es un hombre que desconozca los conflictos que se vienen planteando, como en el caso del capitán de corbeta Ricardo Cavallo, extraditado de México a España.
El titular de la Armada los sancionó porque en una solicitada sostuvieron que el gobierno muestra «una gran incongruencia» al consentir las extradiciones de ciudadanos argentinos para ser juzgados en el exterior, mientras pide el otorgamiento de inmunidad diplomática a soldados estadounidenses en tránsito por el territorio nacional.
Las sanciones recayeron sobre el vicealmirante Julio Lavezzo; los contraalmirantes Héctor Martini,Horacio Mayorga, José Estévez, Oscar Albino,Norberto Couto, Mario Satti, Miguel Toitiño y Aldo Bachmann, y el capitán de navío Alfredo Weinstabl, entre otros.
El martes de la semana pasada, un capitán retirado del Ejército fue sancionado con 15 días de arresto por haber criticado a Kirchner. La medida, ordenada por el jefe de esa fuerza, general Roberto Bendini, recayó en el capitán retirado Federico Cornejo Castellanos, quien acusó a Kirchner de tener un «espíritu revanchista».
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