29 de septiembre 2003 - 00:00

La ética y el caso Zaffaroni

Con la enorme cantidad de 40 impugnaciones -que le entregarán hoy para que se defienda-, más haber escrito un libro para la Aeronáutica del Proceso militar justificando «la eliminación física del adversario»(!), más su inocultable fraude impositivo, el ex juez Eugenio Zaffaroni debería renunciar a su postulación y aliviar del compromiso al gobierno que, ciertamente, improvisó y se enmarañó proponiéndolo para miembro de la Corte Suprema. Todo eso acumulado inhibiría a cualquiera con ciertos principios. Y sin mencionar los absurdos fallos propios o los que alentó con su firma este ex juez, como que la violación de una menor es «menos» delito si se hizo apagando la luz. Zaffaroni nunca será creíble como juez del supremo tribunal de Justicia. Pero si ahora, frente a tanta demostración de sus anomalías de vida y de estrado persiste en postularse, menos alguna vez renunciará a la Corte, si llega, cuando además tendría inmunidad. Claro, salvo que alguna vez vuelva a la Argentina un gobierno que invente juicios a los magistrados del alto tribunal, algo que sucede en estos días e históricamente desde 1947. En el drama actual que vive, la Argentina no merecería otros castigos innecesarios como el que representa Zaffaroni.

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