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La Argentina debe en total 137.000 millones y procura obtener una condonación parcial por parte de los 700.000 tenedores privados de bonos de todo el mundo con los que está en mora desde diciembre de 2001 y a los que al finalizar 2003 adeudará unos 76.000 millones.
El resto de la deuda pública lo constituyen básicamente obligaciones con organismos multilaterales, encabezados por el FMI, con quienes la Argentina se mantuvo al día pese a la moratoria para los bonos y logró en enero de 2003 un acuerdo hasta el 31 de agosto para postergar pagos por 11.000 millones de dólares.
• Insistencia
Los funcionarios norteamericanos insisten en que la Argentina debe volver a ser «un país predecible» y presentar un «programa sustentable» para negociar con los acreedores. En tanto, Kirchner advirtió en su discurso de asunción que no iba a pagar la deuda con el hambre de los argentinos.
Con el remanso de la suspensión de pagos, el Producto Interno Bruto (PIB) argentino creció 0,4% en mayo pasado comparado con abril, y 7,1% respecto de igual mes de 2002. Con este resultado, la economía acumuló un crecimiento de 6,1% en los primeros cinco meses en relación con igual período de 2002, según cifras oficiales.
La agenda de Kirchner también contempla el reclamo por una apertura del mercado de Estados Unidos, no sólo a los productos agrícolas, sino también manufacturados, como declaró el vicepresidente, Daniel Scioli, durante una visita a Washington a comienzos de junio.
En la oportunidad, Scioli presentó un pedido por 14 productos, entre los cuales la carne era el más significativo. «No estamos pidiendo más préstamos para pagar gasto público improductivo. Estamos pidiendo tiempo para poder seguir creciendo. Necesitamos que Estados Unidos acceda a que podamos ingresar más productos, que es trabajo y divisas para la Argentina», sostuvo el segundo del Ejecutivo.
Sobre el ALCA, la posición argentina pasa por negociar bajo el esquema de «Cuatro más Uno», es decir, los cuatro miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) con Estados Unidos.
Esta posición es compartida por Brasil, la economía más poderosa del bloque sudamericano, pero resistida por Bush. En cuanto a las concesiones, el gobierno aseguró que continuará revisando los contratos, lo que significa no sólo el análisis de las tarifas luego de la devaluación de enero 2002, sino también el cumplimiento de los compromisos asumidos por las empresas privadas en materia de inversiones y pagos de canon al Estado.
Kirchner viaja a Washington apenas cuatro días después de una gira por Londres, París y Madrid, donde los respectivos presidentes ratificaron su confianza en su gobierno y comprometieron su ayuda en las negociaciones con el FMI.
Pero el grueso de las críticas que recibió Kirchner en su gira europea fue precisamente de los concesionarios franceses y españoles, que son quienes manejan las más importantes compañías de servicios de la Argentina.




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