21 de julio 2003 - 00:00

Prensa española habló de fracaso

Los principales diarios de España del fin de semana calificaron en duros términos los resultados de la gira de Néstor Kirchner por ese país, hablando lisa y llanamente de "fracaso". Las reacciones contrarias unificaron por una vez a los grandes diarios de centroizquierda ("El País"), centro liberal ("El Mundo") y derecha conservadora ("ABC"), los que en notas y editoriales usaron expresiones como "arrogancia" y "populismo". Además de la inusual dureza del diálogo entre el Presidente y los responsables de las empresas que han invertido en la Argentina, los diarios se quejaron de la desprolijidad de las autoridades, quienes les concedieron inicialmente entrevistas para cancelarlas a último momento y sin explicaciones. Será bueno que el gobierno tome nota de la mala impresión dejada en Europa -más allá de lo que fabule aquí la prensa oficialista- para no repetir errores en el inminente viaje presidencial a EE.UU., donde no habrá lugar para pasos en falso.

La prensa amiga del gobierno entregó una visión edulcorada de la gira de Néstor Kirchner por Europa. Vale la pena repasar lo dicho por los diarios de España -el segundo país con mayores intereses en la Argentina y donde las repercusiones del viaje fueron mayores- entre el viernes y ayer. Este ejercicio permite constatar que lo que algunos aquí presentaron como firmeza, en Madrid por ejemplo, fue calificado como lisa y llana arrogancia, y que las críticas -por momentos abrumadoras- por la mala impresión causada fueron unánimes en la respetada prensa de ese país, sin distinciones de tendencia ideológica. Es de esperar que -al menos- el mal paso sea aprovechado como experiencia en el próximo viaje presidencial a los Estados Unidos, para evitar que -como ocurrió en Europa- gobierno, inversores y prensa vuelvan a expresar sensaciones tan contundentes y unánimes de sorpresa y rechazo. Como si la visita de Estado se hubiese hecho a un país con el que se mantiene un estado de guerra.

Tal vez las críticas más elocuentes publicadas en España sean del diario «El País», por ser uno de los más prestigiosos y por tener una tendencia de centroizquierda, poco sospechable de afinidades con las grandes empresas que invirtieron en la Argentina. Ese medio pasó de presentar en su edición del martes 15 -antes de la visita- al Presidente como el hombre que «devolvió a la Argentina la esperanza de cambio» a lanzarle críticas inéditas.

La crónica del viernes 18 de «El País» sobre la durísima reunión que Kirchner mantuvo con empresarios españoles el día anterior abunda en frases como «reguero de tensiones», « estupefacción» y « tensión completamente inusual». Además cita a un importante hombre de negocios presente describiendo al Presidente como « el argentino típico que todos conocemos» y a otro quejándose de que «lo peor es que hemos salido con una gran tensión y sin perspectivas ni compromisos concretos».

En esa misma edición, ese diario publicó un editorial titulado «Confiar en la Argentina» que señala que « sus críticas a los empresarios españoles por haber invertido en la Argentina tarde y mal, y por repatriar beneficios, olvidan que estas inversiones se han mantenido durante los peores tiempos. Este mensaje populista contra los gallegos... puede tener efectos secundarios».

«...No son sólo sus ciudadanos los que le han dado una última oportunidad a la actual clase política. También la comunidad de negocios observa atentamente sus primeras actuaciones», advierte. Después de listar que « hacen falta medidas para dar una mayor seguridad jurídica a las inversiones extranjeras, frenar la corrupción, hacer frente a la deuda, avanzar en la recuperación de la economía, recaudar más impuestos y de forma más equitativa, rehacer el tejido social tras el desastre de estos años», «El País» dice en su editorial que « lo que ha hecho Kirchner en Madrid por desgracia no sirve para abrir nuevos horizontes».

Tanta tela dejó para cortar la visita presidencial, que «El País» insistió durante el fin de semana con las repercusiones del tema. El sábado publicó declaraciones del canciller Rafael Bielsa en las que éste debe aclarar que «no hay ninguna decisión política tomada, ni siquiera conversada, que se oriente a propiciar la transferencia de la propiedad (de las empresas privatizadas) a manos diferentes que las que hoy tienen. Estará en manos de las empresas (españolas) saber qué es lo que hacen con sus activos, pero quiero decir que mi gobierno no propicia eso, propicia todo lo contrario, un marco dentro de la ley que permita una renegociación razonable». Es una pena que las intervenciones de Kirchner no hayan sido suficientes para aclarar dudas tan serias y básicas como ésta.

La cobertura el viernes de la reunión del Presidente con los empresarios españoles transcurrió en el diario
«El Mundo» (de tendencia liberal) en términos similares a los de «El País». Lo interesante es detenerse en un editorial titulado «Apoyos y reproches a Kirchner».

Según «El Mundo», que le elogia algunas iniciativas «
valientes» tomadas en materia política, « su tarea no es fácil, pero ha dado muestras de que no le va a temblar la mano para sanear un país en estado de shock... Pero Kirchner necesita algo más que tibia simpatía en los foros internacionales. Y si puede felicitarse de haber obtenido el respaldo de Aznar, no salió bien parado de su encuentro con los directivos de las principales empresas españolas con intereses en la Argentina».

«
Parece muy alejado de la cordialidad de rigor en estos encuentros mofarse del interlocutor preguntando quién les asesoró cuando decidieron invertir en su país... Kirchner tiene tiempo para hacer honor a las expectativas que ha suscitado, pero este patinazo, ayer (por el jueves) en Madrid, es un fracaso en toda la regla».

El sábado, ese mismo diario hizo extensivas sus críticas a
Bielsa, quien -dijo- «no hizo ayer nada por mejorar la mala impresión causada por el modo en que su presidente se dirigió el día anterior al empresariado español». Más adelante en el artículo, «El Mundo» describe el aquí llamado « estilo K»: «¿Cómo interpretar esta arrogancia en una visita de Estado al país europeo que más invierte en la Argentina? Sólo como la escenificación de un acto de propaganda dirigido al consumo del ciudadano argentino».

«El Mundo» siguió desgranando su frustración el sábado en otra nota, en la que reprocha el mal trato dado por la delegación argentina a la prensa, tal como había ocurrido en Gran Bretaña y Francia. «El jueves,
la oficina de prensa de la legación argentina en Madrid invitó a la residencia del embajador a 'El Mundo', 'El País' y 'ABC' para poder entrevistar al Presidente. Sin embargo al llegar a la residencia a la hora convenida, el mandatario argentino anunció que no daría entrevista a ningún medio». Para peor, al día siguiente -continúa- también Bielsa canceló la entrevista previamente anunciada « por problemas de agenda».

«ABC»
-monárquico, católico y conservador, para completar el espectro ideológico de los tres grandes diarios españoles-, discurre sus crónicas de la visita con críticas de similar tenor. Su editorial del viernes -« Los malos pasos de Kirchner»- señala que « regresa con un ejercicio negativo en el que pierden todos. Ni se hizo un favor, ni se lo ha hecho a los demás, ni en París, ni en Madrid; sencillamente erró el tiro, se equivocó con sus desplantes y con sus comentarios bravos, que pecaron de un exceso de demagogia y populismo, señas de identidad de un partido, el peronista, al que la Argentina debe gran parte de sus males».

El editorial de «ABC» continúa diciendo que «
Kirchner, como horas antes su vecino Lula Da Silva, fue recibido en Madrid con los brazos abiertos, con la mayor comprensión y afecto y con hechos tan rotundos como la colosal inversión española en ambos países durante la última década... Lula ha conquistado a sus interlocutores... Con Kirchner ha ocurrido lo contrario y, por contraste, su error se engrandece».

«
Para recuperar el crédito y ganar reputación el nuevo gobierno debería extremar los buenos modos y avanzar en la construcción de un sistema con seguridad jurídica, estabilidad económica y confianza social... No se trata de hablar crudo, sino de hacerlo con juicio y oportunidad... La única explicación para su desacierto sería la de que sus palabras ante los empresarios españoles fueran de consumo interno... Pero estaríamos igualmente ante un ejercicio tan irresponsable como inútil, porque Kirchner no se ha ganado en España reputación ni respeto».

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