3 de julio 2003 - 00:00

Reforzarán seguridad en Conurbano con 2.000 efectivos

Se confirmó ayer que el gobierno dispondrá el envío de 2.000 gendarmes al Gran Buenos Aires, con el declarado propósito de ayudar a la Policía Bonaerense en su objetivo de dar más seguridad. Al mismo tiempo Néstor Kirchner, al encabezar un homenaje a los policías muertos en actos de servicio -más de 50 de la Policía Federal entre el año pasado y éste-, culpó a la dirigencia política y a la Policía corrupta del desmadre observado en materia de seguridad. Quizá por todo esto, Kirchner relevó a los jefes de la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval. Anoche, en un nuevo hecho en la ola de inseguridad que recorre el país, el futbolista de River Plate Darío Husaín sufrió un intento de secuestro en la localidad de Villa Lusuriaga. El hecho se produce en momentos en que el padre de otro jugador de ese club, Leonardo Astrada, permanece secuestrado.

Néstor Kirchner dio ayer vía libre para la designación de nuevos jefes en la Gendarmería y la Prefectura Naval. Al revés de lo ocurrido en las Fuerzas Armadas, donde el Presidente impuso a sus propios candidatos, con estas dos fuerzas de seguridad prevaleció el criterio sustentado por el ministro de Justicia, Gustavo Béliz, refrendado por el secretario de Seguridad, el ex fiscal Norberto Quantín. El anuncio fue simultáneo a la confirmación de que 2.000 gendarmes se sumarán al control de la seguridad en el conurbano bonaerense.

En Gendarmería asumirá como director nacional el actual jefe de la V Región (Bahía Blanca), el comandante general Luis González. Como subdirector lo hará, con el mismo grado, Gerardo Cristián Chaumont, actual director de Educación e Institutos. En Prefectura asumirá la jefatura el prefecto general Carlos Edgardo Fernández, actual subdirector de esa fuerza. Su cargo será ocupado por el prefecto general Ricardo Rodríguez.

La diferencia entre ambas designaciones, esperadas desde hace más de una semana tanto en el edificio Centinela como en el Guardacostas, es que en Gendarmería pasarán a retiro 5 comandantes generales -«está dentro de lo previsible» opinaron en la fuerza-; mientras que en Prefectura sólo lo haría su jefe, el comandante general Juan José Beltriti. Néstor Della Bianca es el jefe de Gendarmería que ahora se jubila.

A la decisión política anunciada por Béliz de desplegar 2.000 gendarmes en el Gran Buenos Aires -buscando mitigar la inseguridad reinante-, se temía ayer por el eventual desborde de los piqueteros, si no resultan contenidos por sus dirigentes. Entre las previsiones que se hacen en toda fuerza armada, hay en Gendarmería prevenciones acerca de este riesgo, al que incluso se le habría agregado, por el análisis de información, cierta intencionalidad política en futuros enfrentamientos.

El día que el Presidente encabezó el acto de homenaje a los policías federales caídos en el cumplimiento del deber, un informe realizado por el Centro de Estudios Nueva Mayoría consigna que durante los últimos 20 años ha fallecido más de un policía federal por mes en la lucha contra la delincuencia. El estudio comprende un análisis cuantitativo de la cantidad de efectivos de la Policía Federal caídos en la lucha contra la delincuencia, entre diciembre de 1983 y el 2 de julio de 2003.

De acuerdo con el mismo, durante los últimos 20 años han fallecido en la lucha contra la delincuencia 268 efectivos de la Policía Federal, en un lapso de 7.146 días, lo que da una relación de un policía muerto cada 26 días.

Durante el gobierno de
Raúl Alfonsín (10/12/1983 a 08/07/ 1989), fueron abatidos por la delincuencia 49 policías federales, período durante el cual se registró una relación de un efectivo muerto cada 41 días.

En la primera administración de
Carlos Menem (08/07/1989 a 08/07/1995), cayeron 40 policías federales, con una relación de un efectivo muerto cada 54 días.

En la segunda presidencia de
Carlos Menem (08/07/1995 a 10/12/1999), fueron abatidos en la lucha contra el delito 18 policías federales -siendo la gestión presidencial completa con menor cantidad de efectivos muertos-, arrojando en promedio un policía abatido cada 90 días.

Con
De la Rúa (10/12/1999 a 20/12/2001), la fuerza tuvo su pico máximo en lo que hace a cantidad de bajas, con 86 efectivos caídos en el cumplimiento del deber, teniendo así una relación de un policía muerto prácticamente cada semana. su

Durante el gobierno de Eduardo Duhalde (02/01/ 2002 a 25/05/2003), fallecieron 73 policías federales, registrando en promedio una relación de un efectivo muerto cada 7 días.

En lo que va del gobierno de
Néstor Kirchner (25/05/2003 a 02/07/2003), han caído dos efectivos, con una relación de un policía federal muerto en la lucha contra el delito cada 19 días.

El análisis comparativo de los gobiernos que han transcurrido desde el restablecimiento de la democracia muestra dos momentos. El primero, entre 1983 y 1999, cuando se observa una tendencia decreciente en cuanto a la relación entre los efectivos policiales muertos y la cantidad de días. Es así que con
Alfonsín falleció un federal cada 41 días, en la primera presidencia de Menem se amplía la cantidad de días llegando a 54, y en el segundo mandato se extiende aun más, llegando a un efectivo muerto cada 90 días. El segundo, a partir de fines de 1999, cuando asume De la Rúa, muestra una tendencia inversa, reduciéndose considerablemente la cantidad de días transcurridos. Es así que con De la Rúa, la relación era de un policía muerto cada 8 días, luego con Duhalde se mantuvo, prácticamente, llegando a uno cada 7 días, y en lo que va del gobierno de Kirchner, se amplía, ubicándose en un efectivo caído cada 19 días.

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