Ni más ni menos. Probablemente hasta que el dictador muera.
Nada será comparable, ni Irak, al desprecio a la vida hoy, en Cuba. Es doloroso siempre pero no son lo mismos civiles muertos involuntariamente para derrocar a un déspota como Saddam Hussein con víctimas cuidadosamente seleccionadas por otro déspota, que ha hecho pudrir en la cárcel o fusilado a más cubanos que civiles iraquíes muertos. Además en Irak fue para restaurar una democracia y en Cuba para sustentar una dictadura.
Por más ignominia que este presidente Eduardo Duhalde haya volcado sobre la Argentina con ese giro de abstención puede tener reivindicación el país en días, quizás el 27 de abril a la noche cuando se conozca el resultado electoral. El voto abstencionista durará un año en la ONU pero la vergüenza argentina no.
Por eso es más importante y grave el efecto interno de ese voto pro negación de los derechos humanos en Cuba. Podría aquí aglutinarle los votos de izquierda que le faltan al hoy estancado y fuera de chance candidato del duhaldismo, el santacruceño Néstor Kirchner para tratar de entrar al ballottage.
La izquierda en la Argentina nunca ha sido electoralmente decisiva. Su promedio de voto ha sido de 6% con algún pico de 10%. Da sólo imagen de fuerza por el copamiento de medios de difusión, financiada por empresarios antimarxistas recalcitrantes pero prebendarios del Estado. Así la utilizan como ariete para presionar por ventajas.
La izquierda es como un megáfono sonoro pero instrumento frágil. Sin embargo, el giro en el voto argentino dispuesto por un gobierno sin representatividad coincide con un régimen electoral por el cual uno de los dos partidos tradicionales, el justicialismo, fue privado de ir a elección interna para favorecer que concurran tres candidatos partidarios. Uno de ellos, Néstor Kirchner, preferido del gobierno pero incapaz de imponerse dentro del partido. Para él se dispersó peligrosamente el voto justicialista en una elección general y ni aun así se logra asegurarle una ubicación en el ballottage.
Carlos Menem parece imparable para salir primero pero el segundo lugar es más disputado. Es aquí donde el pequeño porcentual de la izquierda tradicional -seducida por el voto duhaldista pro Cuba- podría ser última tabla de salvación del santacruceño para evitar un papelón electoral que lo deje fuera de los primeros puestos pese a todo el esfuerzo y aparato duhaldista detrás.
Recuérdese que desde aumentos salariales, a subsidios o presionar gobernadores con darles o no los legítimos fondos coparticipables de provincias, según apoyen o no al candidato oficial, todo hizo el gobierno para apuntalar al candidato Kirchner. Lo último es el voto en la ONU hacia Cuba. ¿Alcanzará?
Si se observa bien estaríamos en la Tercera Alianza en 5 años.
Dejá tu comentario