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La reina Isabel enviudó muy joven, en 1952, con la muerte del rey Jorge VI a los 56 años a causa de un cáncer de pulmón. Luego se dedicó a sus tres grandes pasiones: la pesca, la cría de perros y las carreras de caballo.
En tanto, el heredero del trono británico, el príncipe Carlos, y sus hijos Guillermo y Harry interrumpieron sus vacaciones de esquí en Klosters, en los Alpes Suizos y regresarán a Gran Bretaña hoy por la mañana.
El príncipe Carlos, de 53 años, era el "nieto preferido" de la reina madre. Carlos tenía con ella una relación más estrecha que con su madre, la reina Isabel II. Los tres príncipes están totalmente desconsolados, informó la portavoz Clair Southwell.
Por su parte, el primer ministro británico, Tony Blair, señaló que "junto a su marido, el rey Jorge VI, la reina madre fue un símbolo de la decencia y el coraje de nuestro país".
"Su valentía cuando se negó a dejar Londres durante los bombardeos alemanes en la Segunda Guerra Mundial marcaron su espíritu indomable y el espíritu de la nación en sus horas más oscuras", agregó.
La gran popularidad de la reina madre se debió a su papel en la Segunda Guerra Mundial. Al lado del rey, visitó entonces el East End londinense, destruido por los ataques alemanes, y se negó a enviar a sus dos hijas, Isabel y Margarita, a la segura Canadá.
Cuando en septiembre de 1940 cayeron bombas sobre el Palacio de Buckingham, se mostró alegre, "porque ahora puedo mirar a los ojos a las personas en el East End". Los años de la guerra, según sostuvo más tarde, fueron "los más felices de nuestra vida".
Adolfo Hitler veía en ella a "la mujer más peligrosa de Europa".
También la ex primera ministra Margaret Thatcher habló de una "pérdida irreemplazable para toda la Nación".
El jefe de gobierno irlandés, Bertie Ahern, manifestó en una carta de condolencias que en su país la reina madre también había "hechizado" a mucha gente, en tanto el presidente alemán, Johannes Rau, honró a la difunta como ejemplo para "mucha gente, no sólo en Gran Bretaña".
En el Palacio de Buckingham la bandera británica flameaba a media asta, mientras frente a la residencia de "Queen Mum", el palacio Clarence House, se reunían los ciudadanos para expresar su tristeza por la muerte de la integrante más querida de la familia real británica.
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