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La Convención sesiona en medio de un marcado clima de confrontación ideológica entre lo que se denomina la centroizquierda, representada por el alfonsinismo que apoya a Changui Cáceres y la supuesta derecha encarnada por Adolfo Stubrin que tiene el respaldo del titular del Comité Nacional, Angel Rozas.
Ambos candidatos a presidir el cuerpo tienen en común una larga militancia en el radicalismo y su origen santafesino.
Poco antes de iniciarse el debate, Cáceres exigió al Comité Nacional que la votación fuera secreta mediante el uso de una urna porque "existe la presunción de que las autoridades del partido están operando a favor de uno de los candidatos, Adolfo Stubrin" y agregó que "nosotros creemos que mediante ese método, se transparentaría la elección porque cada uno votaría a conciencia".
No obstante las autoridades partidarias rechazaron la exigencia de Cáceres lo que derivaría en la votación nominal del candidato a la presidencia de la Convención.
De hecho, se presume que en una votación nominal se elimina la posibilidad de que participen delegados "truchos".
El recinto donde sesionan los convencionales, en la sede de la UCR Capital, está colmado por algunas barras como por ejemplo jóvenes radicales denominados "Los irrompibles" que corean consignas a favor de Raúl Alfonsín y vocean un antiguo cántico de las primavera democrática: "Alerta que camina el changuicacerismo por América Latina".
Al ingresar a la sede del Comité Capital, el diputado Leopoldo Moreau, que milita en las filas del changuicacerismo fue tajante: "Aquí se definen dos modelos de partido, uno nacional con base socialdemócrata y otro que puede ser el furgón de cola de la centroderecha, es decir de Ricardo López Murphy, que pretende crear un frente antiperonista".
Por su parte el convencional Juan Pablo Baylac retrucó las expresiones de Moreau al señalar que "no se puede hablar de derecha o izquierda en esta Convención, que el partido esté dirimiendo esa cuestión ideológica. Aquí hay que entender que Adolfo Stubrin representa la expresión de un partido moderno que busca sacarlo de la crisis en la que se encuentra".
Con respecto a la posibilidad de que un sector del radicalismo de la provincia de Buenos Aires se encolumne atrás de López Murphy en las elecciones del año que viene, Baylac indicó que "hay un voto casi conservador en la provincia que pertenece al estanciero y al chacarero y López Murphy arrastra a esos sectores".
En tanto, Changui Cáceres indicó que "aquí va a triunfar la militancia" mientras que su rival Adolfo Stubrin sostuvo que "nosotros queremos crear un partido moderno y una oposición fuerte".
En el marco de esta discusiones ambos sectores se atribuyen el triunfo, aunque algunos sondeos previos realizados entre los delegados de distintas provincias estaría indicando por el momento un empate, resultado que varía minuto a minuto por las distintas "roscas" a las que son tan afectos los radicales.
En este sentido trascendió que se estarían efectuando numerosos llamados telefónicos entre ambos bandos para volcar la votación en uno u otro sentido.
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