Lo hará en Davos, Suiza, donde se realiza el Foro Económico Mundial. Duhalde se verá por primera vez cara a cara con Krueger. Hoy el presidente dialogará con Powell sobre el conflicto con Irak. El mandatario mexicano, Vicente Fox, también será parte de la agenda de Duhalde. Ayer el presidente se reunió con el ministro de Economía francés, Francis Mer, quien le expresó la preocupación del gobierno de Francia por la demora en las subas de las tarifas.
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Sabe que ésta viene con la carga de la derrota en el seminario interno del FMI, adonde se discutió su polémica idea de que los países en default tienen que recibir el mismo trato que una empresa en quiebra, y no fue aprobada, al menos en los términos en que ella defiende esa idea que, cuidado, no es de ella, se la encargó para desarrollar el G-7, foro de los países más ricos del mundo.
Duhalde le desarrollará el mismo speech que ayer ante el ministro de Economía de Francia, Francis Mer: que la crisis no es de su gobierno sino de 2001, que la crisis trae inseguridad y que eso lesiona los derechos de todos, asalariados estatales y jubilados, a los que se les bajó el salario, y los tenedores de títulos-país. Una joya de explicación que no festejó el francés ni festejará la Krueger.
En esa reunión, Duhalde hará una alusión al plan Krueger para los países en default: recordará que él expuso una idea similar ante la OEA en 1992, que los países acreedores creasen un fondo de garantía para los países "pyme" similar al que tiene Estados Unidos para las pymes de su país y que él imitó como gobernador de Buenos Aires. Cuando un país pyme no puede pagar, dice Duhalde, que se haga cargo ese fondo de satisfacer la deuda. Esta idea, como la de Krueger, no avanzó quizás porque descansa en una caracterización casi canalla de las pymes: pyme es el que no paga.