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En forma completa, la norma se cumplirá recién en 2007 e insumirá unos $ 120 millones para incorporar al sistema de la educación media a 18.000 personas que, según el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, son las que no cursan ese nivel de enseñanza.
El Gobierno de Aníbal Ibarra se hace así de un objetivo deseable y meritorio pero con deficiencias -tal como se encuentra planteado- y demagógico para estos tiempos. Ibarra tiene prevista una gran difusión del anuncio, cuyo cumplimiento compete a una futura gestión porteña, y cuyos resultados son imprevistos.
En la Ciudad de Buenos Aires, curiosamente los alumnos de las escuelas secundarias son más que los de las escuelas primarias -debido al pase de institutos privados a los públicos, entre otras causas- e incluso la matrícula es alta, 88% con respecto a la media nacional de concurrencia a esos establecimientos.
De acuerdo con los cálculos del sociólogo Daniel Filmus, secretario de Educación porteño, para llevar a cabo la nueva ley el gobierno deberá invertir $ 20 millones en promedio por año para llegar a 2007 a incorporar progresivamente los 18.000 jóvenes en edad de cursar la escuela media.
Cuando en la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde decidió adaptarse a la nueva Ley Federal de Educación que establece la modalidad de cursar en forma obligatoria de primero a noveno año (en lugar de primer grado a séptimo como es en Capital Federal) el presupuesto se elevó para el área a $ 3.500 millones, algo que le pesa hoy a Felipe Solá.
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