Hace dos se anunció la desaparición de las torres, pero todavía se están haciendo los estudios técnicos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La posibilidad de que Caseros se transforme en un asentamiento para el Gobierno porteño no existe, por la custodia del lugar, pero tampoco existe fecha inmediata para que sea demolida, tal como se planificó. Hace un año, el Gobierno de la Ciudad estimó que en cuatro meses se invitaría a presenciar la implosión, atracción de cineastas y curiosos.
Hoy, los funcionarios piensan distinto. Las dos torres, de 25 pisos, se levantan en un lote de dos hectáreas en Parque Patricios, con una construcción vieja, mampostería de hormigón y encierra un elemento peligroso al momento de su destrucción, como es el asbesto en cañerías y calderas del subsuelo del edificio. La manera de evitar que ese material, prohibido ahora por cancerígeno entre otros perjuicios que provoca, se disperse causando daños es lo que demora a los funcionarios de Aníbal Ibarra, quien hace más de un año recorrió el lugar para anunciar la implosión de las torres. Habrá recordado, sin dudas, a
Dejá tu comentario