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La idea es que haya el domingo un consenso que le permita hace entrar por la noche el proyecto a Diputados. Considera el gobierno ideal que se tratase sobre tablas ese día pero se cree que será el lunes, incluyendo aprobación y pase a Senado para que la apruebe a más tardar el martes.
Esa ley de reforma financiera va a contener mucho más que el plan de canje de depósitos del corralito y del corralón por bonos. También incluirá la eliminación y eventual reemplazo del CER (coeficiente de actualización de deudas) que consideran muchos un peligro que puede gatillar la inflación.
También incluirá, al menos entre los borradores que pudo ver esta tarde este diario, una transformación de la banca estatal de la Argentina de dimensiones y en tiempos aún no decididos.
Estas ideas surgieron de las reuniones que funcionarios de Economía mantienen en el ministerio desde la noche del viernes en comunicación permanente con Washington, adonde siguen hasta la noche del domingo Jorge Remes Lenicov y Mario Blejer.
A medida que los temas se van redondeando y los aprueba Remes en Washington, están siendo comunicados a Jorge Capitanich y Aníbal Fernández, que estuvieron a la mañana y por la tarde en oficinas del ministerio de Economía.
El jefe de gabinete y el secretario general de la Presidencia están en estos momentos con Eduardo Duhalde en Olivos y el presidente ya los autorizó que comenzasen esta noche consultas que se consideran claves para el destino del proyecto, que es el más ambicioso de los que le se han ocurrido al gobierno en esta crisis a la que no le encuentra solución desde que asumió.
Esas consultas las hace Capitanich esta noche con legisladores de todos los partidos y con responsabilidad en el manejo de los respectivos bloques.
Aquí algunos detalles de lo que se está hablando esta noche entre Olivos, Economía y el Congreso:
• Una de las comisiones que trabaja en el ministerio la coordina Lisandro Barry (secretario de Finanzas) y está encargada de resolver las características del bono con el que espera parar el gobierno la corrida bancaria que motiva el feriado. El principal problema que tiene este punto no es técnico (terreno donde no parece haber grandes polémicas) sino político. Ni el gobierno ni el Congreso quieren pagar el costo político de decirle al público que le cambian dólares por papeles, algo que hoy quizás sólo aceptarían pacíficamente los depositantes del Scotiabank (hoy suspendido por 30 días). Tampoco pueden obligar a la otra parte a que soporte las críticas de la medida. Todos trabajan con la idea de que hay que abrir el corralito para que los ahorristas dispongan del tramo transaccional de los depósitos, reservando el bono para los plazos fijos reprogramados que son los sometidos al drenaje de los amparos judiciales. El gobierno dice que Duhalde que ordenó que abra el corralito, el Congreso dice que sólo votan la ley si se abre el corralito, en Economía dicen que eso va a pasar pero nadie explica cómo ni cuando.