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6 de enero 2010 - 08:47

Gobierno lanza embestida final para controlar el BCRA. Redrado resiste

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Mario Blejer, Martín Redrado y Amado Boudou.
 
  • Desde ayer a las 9.45, cuando se enteró de que Martín Redrado no pensaba renunciar a su cargo, el Gobierno considera al presidente del Banco Central como un alia-do de Julio Cobos y del radicalismo y, como tal, un personaje de la oposición. Así, Redrado pasará a ser particular-mente perseguido y, si no renuncia hoy después de la reunión del Consejo Directivo del BCRA, se avanzará en una acusación sobre incumplimiento de los deberes de funcionario público.


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    En oficinas cercanas a la de la Presidencia de la Nación y Olivos, ya hay varios equipos trabajando a destajo en bucear el pasado de Redrado como funcionario del menemismo y en su gestión al frente del Central. «Es un opositor. Renuncia ahora porque sabía que en setiembre no lo íbamos a tener más en cuenta y comenzaba su ostracismo. Con esto se aseguró siete meses de cámaras y cartelera», reflexionaba ante este diario uno de los ministros que más cerca estuvo ayer en el contacto con Redrado y el posterior manejo de la crisis. Según esta fuente, el aún presidente del Central «vio una salida generando estos problemas y arrebatándole el compromiso al Congreso», al no aceptar el pe-dido de renuncia y negándose a avalar el pago de deuda pública con reservas. Para el Gobierno, Redrado confirmó su rol por haberse reunido ayer con los legisladores radicales Gerardo Morales y Ernesto Sáenz y por el hecho de que por la tarde haya aparecido un comunicado oficial del vicepresidente opositor Julio César Cleto Cobos. Pero Redrado tiene argumentos para refutar al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. En las últimas semanas, por el despacho del presidente del Banco Central pasaron varios referentes opositores clave, como el ex gobernador bonaerense Felipe Solá, el diputado de la Coalición Cívica Alfonso Prat Gay y una delegación del socialismo santafesino. En todos los casos, habló sobre su posición ante el pedido de liberar reservas para pagar deuda.

    El encargado de hacerle llegar la oferta oficial de salida a Redrado fue precisamente Fernández, quien había recibido el martes a las 23.50 un llamado de Cristina de Kirchner en el que le comentaba su decisión (analizada con Néstor Kirchner en Olivos) y le encomendaba la misión de comunicársela oficialmente al interesado. «Esto no da para más. Mañana pedile la renuncia», fue la frase presidencial hacia el jefe de Gabinete. La cita entre Fernández y Redrado fue programada para las 8.30 de ayer, en el despacho que el primero tiene en la Casa de Gobierno y mientras la Presidente se encontraba en Olivos esperando novedades. La conversación fue en buenos términos, curiosamente corta y sin peleas. Fernández sobrevoló sin precisiones el conflicto por las reservas, transmitió la decisión presidencial, recordó que muchas veces Redrado le había ofrecido la renuncia a los Kirchner y opinó que el diálogo era entre «hombres de bien que quieren lo mejor para la Argentina».

    Redrado no contestó en el momento y prometió enviar la respuesta algunos minutos después, desde su despacho del Central. Para Fernández, se trató de simplemente de una cuestión diplomática, por lo que sólo restaba esperar la llegada del texto firmado con su salida «por motivos personales». El jefe de Gabinete no sólo no recibió esta respuesta, sino que comenzó a escuchar por los televisores que adornan su oficina en Olivos cómo Redrado no aceptaba su renuncia y resistía en su puesto.

    Ya con el conflicto abierto y la tormenta política desatada, el Gobierno terminó de diseñar la estrategia para el necesario plan B: qué hacer ante la resistencia de Redrado. Fue entonces cuando Fernández volvió a ejercer su rol de vocero oficial anunciando que la Presidente simplemente «aceptó la renuncia que en varias oportunidades Redrado había presentado» y que si éste persistía en su posición, el Ejecutivo apelará a la Justicia porque estaría «incurriendo en incumplimiento de sus mandatos de funcionario público». Fernández también dio por sentado que el pedido de renuncia a Redrado no llegaría al ámbito del Senado, porque, a su criterio, «el Departamento Jurídico del Banco Central no piensa como su titular» y le va a «recomendar» que presente la dimisión.

    Para avanzar en la embestida judicial contra Redrado, el Gobierno esperará a este mediodía. Suponen en Olivos que la presión que varios directores del Central harán sobre el rebelde será suficiente para que éste revea su posición y se retire de la presidencia de la entidad. Si esto no sucede, el operativo judicial estará en marcha. Los argumentos, aseguran en el Ejecutivo, partirán del mismo banco. Más específicamente de la Subgerencia General Jurídica.

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