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25 de octubre 2004 - 00:00

Ya frena a la economía global el precio del crudo

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Pero tampoco ayudó mucho. Greenspan se metió en un terreno que, evidentemente, no domina en su deseo de polemizar con la cada vez más gruesa columna de analistas que están advirtiendo que detrás de la actual crisis hay un problema de reservas, además de la conjunción de varios factores perjudiciales que se dieron en los últimos meses, como el huracán Iván en el Golfo de México, la guerra en Irak (que Bush no puede terminar de ganar), el conflicto sindical en Nigeria (donde la población doméstica se queja por el alto precio interno de los combustibles) y los problemas que tiene la empresa rusa Yukon, en conflicto con el gobierno de Putin.

El rector de la política monetaria de EE.UU. sostuvo que no contempla que se termine el suministro de petróleo en el mercado por el agotamiento de los yacimientos, como han alertado algunos especialistas. Pero no sonó muy convincente cuando dijo que “s probable que la tecnología garantice la oferta necesaria, por lo menos por un largo tiempo” Fue entonces cuando explicó que “os nuevos equipos de extracción permiten perforar a mayor profundidad y succionar un mayor porcentaje del crudo que existe en las reservas” La ausencia de poder de convicción del pronóstico de Greenspan radica en que se puede forzar un poco la producción de los pozos, pero no se puede ir contra las leyes físicas, que dictan que los pozos se agotan más rápidamente (depletan, en términos técnicos) si se pretende acelerar su producción más allá de ciertos límites. Al exponer sobre el porqué de la suba de los precios, Greenspan sí entró en terreno más conocido. Recordó que una parte del alza se debe a la “ncertidumbre”política, especialmente en Medio Oriente, cargando las tintas, indirectamente, sobre la guerra en Irak, en la que se enfrascó el presidente George W. Bush. Esta incertidumbre motiva a los compradores a mantener un stock de crudo más grande, creándose así una puja compradora. Además, existen las compras especulativas admitió
Greenspan, sin revelar nada nuevo con esto-; a lo que se ha unido el aumento de la demanda en China y en India.

Pero, para los primeros días de octubre, este panorama ya había cambiado. “l precio es un lastre para nuestra economía”dijo John Snow, secretario de Hacienda de Estados Unidos, a mediados de este mes. Fue la primera voz oficial que admitió la preocupación existente. Por entonces, el precio del barril ya había superado varias veces los 50 dólares el barril de crudo texano. Snow -que no pudo abstraerse del clima electoral en el que George W. Bush se juega su reelección-intentó suavizar sus dichos augurando que este precio tenderá a bajar en el “ediano plazo” Aún así, dijo que el precio del petróleo “rena una economía que, de otro modo, sería muy fuerte” Eso sí, sonó la búsqueda de un chivo expiatorio, porque antes de la escalada de los precios ya la economía norteamericana mostraba un repunte pausado y con altibajos, según advirtieron varios economistas, apoyados en las estadísticas macroeconómicas del país del Norte. Pero Snow insistió en desviar la atención sobre los problemas de la economía doméstica hacia el precio del crudo (es decir, indirectamente hacia la OPEP) y dijo que el petróleo es como un “mpuesto indirecto que reduce los ingresos de las personas” con lo que sugirió que ahí está la explicación del escaso efecto que tuvo hasta ahora el paquete de rebajas tributarias que implementó Bush para el período 2001-2012, por casi dos billones y medio de dólares.

Paralelamente, con la advertencia de Snow, el Fondo Monetario Internacional encendió la luz amarilla y redujo sus previsiones sobre el crecimiento de la economía global para el inminente 2005. En su informe semestral “erspectivas económicas mundiales” el FMI dijo que la economía mundial crecerá este año 5 por ciento, 0,3 más de lo previsto en el semestre anterior, aunque advierte del riesgo de los altos precios del petróleo para 2005, año en que prevé un crecimiento de 4,3 por ciento, 0,1 por ciento menos que en sus predicciones anteriores. Pero la desaceleración podría ser mayor aún, porque el organismo se basó en un precio de 37 dólares el barril.
El jefe de economistas del FMI, Ranghuram Rajan, dijo que la recuperación este año “ue más robusta de lo esperado” aunque señaló que hay un creciente riesgo de que el precio termine neutralizando esta tendencia. Mencionó que una de las razones para que el precio siga alto es el fuerte incremento de las demandas de China y de India. El informe del Fondo explica que

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